Adelphos
Adelphos (parte 3)
El condenado número 155 esa tormentosa madrugada de verano era trasladado hacia la penitenciaría modelo ubicada en la ciudad de Buenos Aires, que constaba de 7 pabellones albergando a los peores criminales de la época.
Tenía unos pesados grilletes en sus manos y sus pies que le impedían correr en caso de escaparse y usaba el clásico traje a rayas amarillo y negro de los presidiarios. Cómo era considerado un presidiario de alta peligrosidad llevaba más custodia que la acostumbrada en los traslados ordinarios. Dos policías en la cabina delantera y tres en la parte del furgón trasero, fueron los encargados de la custodia. Los vidrios y las puertas del transporte de presos estaban enrejados en su totalidad para brindar una mayor seguridad.
Aprovechando que a esa hora la ruta tenía muy poco tráfico y era una zona descampada y de escasa iluminación, el acompañante del chófer hizo una breve seña a uno de los policías del furgón quien asintió con la cabeza y luego tomando su escopeta comenzó a disparar dándoles una sangrienta muerte a los otros dos uniformados.
Mientras su compinche se deshacía de los policías, en la cabina delantera, el acompañante, de nariz grande y de cuerpo enorme que lo volvía temible dijo -Necesito el volante. Bájate- apuntando con su revólver hacia el que iba de conductor, quien, sin dudarlo, abrió la puerta y saltó con tanta mala suerte que golpeó la mitad de su cuerpo contra un camión que venía en el carril contrario y murió cuando las ruedas traseras del vehículo aplastaron su cabeza al caer contra el suelo.
-Comenzó el plan, próxima parada la libertad- gritó luego de tomar el lugar del chófer que había quedado vacío y en ese momento maniobró rápidamente para evitar salirse de la ruta.
-Padre Hector, vinimos a rescatarlo- dijo el otro policía traidor que había usado la escopeta para eliminar a sus compañeros quién mostró un pañuelo azul con una insignia de masón, la cual estaba bordada en hilo blanco y que ocultaba en uno de los bolsillos de su uniforme y luego, tomando las llaves de uno de los muertos, comenzó a abrir las cerraduras de los grilletes del presidiario.
-Hijo, estás herido- dijo el presidiario observando que sangraba mucho por el costado de su cuerpo.
-Puedo soportar el viaje- respondió.
-La logia del sol te agradece por tus servicios para instaurar el nuevo orden y yo soy un hombre justo- agregó antes de tomar la escopeta que había quedado apoyada en el suelo.
El disparo abrió el pecho del uniformado que voló varios metros hacia atrás y su sangre, que brotó como manantial, manchó las ropas y el rostro del presidiario. Producto del resplandor del fogonazo, en el espejo retrovisor de la cabina, el reflejo iluminó por un segundo los ojos del chofer.
-In Nomine Patris Et Filii Et Spiritus Sancti, Amen- dijo haciendo la señal de la cruz con su mano otorgándole de esa manera el escudo de la trinidad mientras se ponía de pie y tomaba, para poder limpiarse la sangre de su cara, el pañuelo color azul que tenía bordado el logo masón, luego buscó la puerta de salida.
Al frenar el transporte los dos sobrevivientes de la masacre observaron que un Ford T color blanco donde viajaba una sola persona se venía acercando despacio y, cuando finalmente se detuvo, el conductor, a quien lo reconocieron al verlo, pues traía una cicatriz en su mejilla izquierda producto de un duelo, algo muy común en esa época, donde su contrincante logró herirlo atravesando su mejilla con la espada, pero luego herido y bañado en sangre, pudo ganar ese duelo cuando clavó su espada en el corazón de quien lo había retado, asomó su cabeza por la ventanilla y dijo - Tenemos a la niña y ya enviamos la carta siguiendo detalladamente los pasos de como usted la quería redactada junto al mensaje. Le traje su monóculo y camino hacia aquí me encargué del camión, para que no queden testigos sueltos. -
Mientras el presidiario, quien era calvo y de bigote fino y corto y su pálida cabeza tenía cierta forma de huevo, estrechaba la mano de cada uno de los presentes en agradecimiento mientras colocaba el monóculo sobre su ojo izquierdo, dijo - Deberemos buscar los títulos de las tierras y después, utilizando a su familia, vengarnos de quienes intentaron perjudicarnos - luego el policía traidor y el presidiario subieron al auto y emprendieron la huida del lugar bajo la intensa tormenta y una risa contagiosa que se volvió general. Unos cien metros más adelante, un camión, el mismo que había atropellado antes al policía, estaba detenido y con sus luces encendidas, el chofer tenía un tiro en la frente y su cuerpo había quedado tendido sobre el volante. Era la madrugada del 25 de diciembre de 1912.
Esa noche previo al gran escape y sin tener conocimiento alguno de lo que iba a suceder en esa ruta, el Detective Rojo, luego de despedirse de Ethel, manejó su Anasagasti tomando por Rivadavia mientras la gente a su alrededor aun continuaba festejando la nochebuena y el reloj marcaba los primeros 30 minutos del comienzo del día de Navidad. Dos años antes la infraestructura urbana, por motivo del centenario del nacimiento del país, venía modificando el paisaje haciendo frecuente el encontrarse con carteles que indican la construcción de los primeros rascacielos y otras sobre obras gubernamentales como mejora del servicio público, de plazas y parques y de otras un tanto menores que iban cambiando en cierta manera el estilo de vida de los habitantes de la ciudad hacia el de una gran metrópolis. El progreso y la modernización se iban notando cada vez más, al igual que el crimen, que año a año iba en aumento logrando superar la capacidad de presidiarios alojados en la penitenciaría Modelo de la Ciudad de Buenos Aires, penal que se construyó hace unos años pensando que, mediante la reinserción laboral y sin necesidad de someter a los presos a trabajos forzados, ayudarían a lograr bajar la alta tasa de crímenes que azotaba la ciudad en esos días.
Rojo siguió por Rivadavia saliendo de la zona del barrio de Congreso para atravesar el de Flores, cuando llegó al barrio Vélez Sarsfield dobló por Nazca y cruzó las vías del tren Sarmiento, al llegar a la calle Morón detuvo el motor de su auto. Alejado del casco céntrico la geografía común de las casas era de dos pisos tipo chorizo, donde cada piso podía llegar a albergar 10 departamentos uno al lado del otro y los timbres eran una maraña visual de números cuando buscabas un departamento en particular. Lo sabía todo el que trabajaba de cartero, quien cansado de examinar timbre por timbre terminaba abandonando todas las cartas juntas y atadas en la puerta de entrada.
Unos chicos en ese momento jugaban con fuegos artificiales. -Hola- dijo Rojo a modo de presentación. -Soy Detective y busco a un colega que vive aquí -
-Lo vi salir hace un rato, creo que fue a dar una vuelta- dijo uno de los niños.
Rojo recordaba al otro Detective, de nombre Eri, diminutivo de Heriberto, porque estuvo presente ese día que lo honraron con la llave de la ciudad, pero, viendo hacia ambos lados de la calle como no vio a nadie parecido, abrió la puerta de su auto del lado del acompañante para sentarse a esperar a que regrese y se quedó mirando cómo los niños seguían jugando con cohetes inofensivos.
-Hola Rojo, tanto tiempo- dijo una voz varonil a la cual reconoció enseguida.
-mi amigo, lamento volver a encontrarte bajo estas circunstancias, pero apenas recibí tu llamado acudí a verte- respondió mientras se abrazaban.
-Ven, entra a mi domicilio así hablamos más tranquilos que está comenzando a llover- dijo Eri invitando con su mano a pasar al visitante viendo como caían las primeras gotas de lluvia.
Eri le enseñó la carta en papel blanco a rojo la cual estaba redactada a modo de amenaza contra la vida de la pequeña, decía que tenían a su hija secuestrada y que no avisen a la policía. Había que esperar una segunda carta en las 24 horas posteriores donde detallarán los siguientes pasos. Pero cómo única petición nombraba la presencia del detective Rojo.
La carta había sido escrita utilizando una máquina de escribir, aparato que se estaba volviendo muy popular en los últimos años.
-quien lo haya hecho no quería dejar pistas sobre su caligrafía ni sobre la tinta que podría haber utilizado- dijo Rojo tomando el papel.
-pero igualmente nos ha regalado muchas pistas- dijo Eri señalando hacia la tipografía de la carta.
Poniendo sus mentes rápidamente a trabajar en un análisis entre ellos llegaron a las siguientes conclusiones: letras en mayúsculas y minúsculas donde la primera era de color rojo y las demás en color negro. No tiene errores ni enmiendas visibles.
Resultado: las primeras máquinas registradas por Edison no permitían ver el papel al redactar así que era común que contengan muchos errores, pero, viendo que la hoja no presentaba error alguno daba a entender que deberían haber utilizado una más moderna como las posibles en uso.
Luego vieron la tipografía mayúscula y minúscula. Algo que era aún más nuevo que las primeras ediciones de todas las otras las cuales permitían usar un solo tipo de tipografía para poder marcar una letra en papel: la letra mayúscula, la cual era muy desagradable de ver ya que sonaba a una persona gritando.
Y por último tomaron el color de la cinta y todo eso los llevó a determinar que la utilizada habría sido la Remington número 10 de 1910, que introduce como innovación la cinta roja y negra junto a las teclas mayúsculas y minúsculas.
Pero quien redactó la carta además era una persona culta y por eso resaltaba la mayúscula diferenciando el color entre rojo y negro como si fuera su escritura de puño y letra.
Por lo nuevo del modelo había poca cantidad de este en el país debido a su alto costo de compra y de repuestos limitando a qué un porcentaje pequeño de gente pueda tener una en su casa o en una oficina.
Importadora de ese tipo de aparatos había una sola por lo que deben acudir a solicitar sus registros de venta dónde de seguro hallarían la segunda pista: un nombre. El problema era no llamar la atención de que comenzaban a investigar y por ese motivo deberían ser muy discretos durante las horas antes de la llegada de la segunda carta.
La niña había sido secuestrada en la puerta de la casa de su madre habiendo dejado la carta al mismo tiempo, pero no había testigos del momento por lo que no contaban con pistas adicionales sobre el hecho delictivo.
Posibles sospechosos. Decenas y decenas, para el caso del detective Eri, de los cuales una parte estaban muertos o tras las rejas y los vivos se volvían una cifra enorme como para pensar en interrogarlos durante esas 48 horas. Pero descartando entre ellos a los que puedan ser muy intelectuales como para escribir una carta de esa manera, reducía esa cantidad a “0”.
En ese momento se cortó la luz en toda la zona debido a un rayo que iluminó la noche cayendo muy cerca. Eri buscó una vela en un cajón y la encendió usando unos fósforos y fue cuando se acercó a Rojo que le pareció notar algo peculiar en la carta.
-Eri por favor acerca más la vela- dijo Rojo levantando la carta.
Al acercar el papel al calor de la vela se produjo una reacción química de color amarronado que dejó en evidencia lo que antes permanecía oculto.
-Me temo que ya sé por qué me querían a mi- Dijo Rojo reflexionando al ver la forma y una curiosa palabra escrita en griego antiguo.
-Es ácido cítrico - dijo Eri oliendo el papel. -Y la forma oculta es un dibujo del ojo de la providencia encerrado en una pirámide. -
-Uno de tantos logos masones- agregó Rojo. -Y la palabra: Adelphos, se remonta a tiempos de los primeros cristianos los cuales se llamaban así entre ellos, que significa del mismo seno. -
Al mismo tiempo que regresó la energía sonó repetidamente el timbre del teléfono. Eri atendió la llamada y anotó todo lo que le decían del otro lado de la bocina.
-Rojo, hace una hora hubo una fuga sangrienta y el preso es un conocido tuyo. - dijo Eri leyendo lo que había escrito en su anotador.
-Viendo lo que estamos viviendo aquí, creo que tiene mucho de relación con los masones- dijo Rojo.
-Se trata de Héctor Ruíz. El sacerdote que detuviste en la iglesia de La Plata. Hubo 4 policías y un civil muertos durante su fuga. - Terminó diciendo Eri.
Continuaron uniendo el mar de detalles principales que tenían hasta el momento usando el pizarrón de Eri para los casos a investigar.
El expresidente detenido junto al cura masón quedaba descartado al haber sido enviado a pagar condena a los confines del fin del mundo.
Sospechosos: Hector Ruiz, el cura. Los masones que lo seguían.
Motivos: Las tierras adquiridas que ya valían una fortuna. Masones traicionados. Venganza: ¿Contra Eri o Rojo? (Secuestro).
Pistas: Logo Mason y palabra “Adelphos”.
Conclusión primaria: Remington número 10, armas.
-El bodeguero es al primero que debemos visitar- dijo Eri, es quien importa las máquinas de escribir, además cuando fui a revisar la zona del secuestro había marcas de pisadas sobre el pasto que indicaban la presencia de más de una persona en el lugar y tenían cierta pestilencia de pescado podrido y el barro del puerto es el único lugar donde podrías ensuciar la suela de tus zapatos de esa manera. -
Rojo que estaba tomándose la barbilla con una mano preguntó - Pero ¿Cómo lo haremos sin levantar sospechas que pongan en peligro la vida de tu hija? –
Eri respondió golpeando con su dedo índice el pizarrón donde indicaba el nombre del Bodeguero -Usando su debilidad, las mujeres hermosas y sé dónde podríamos conseguir la ayuda suficiente para poder lograrlo. –
-Confío en ti, puedo ser tu chofer y aguardar afuera mientras consigues ayuda y más tarde regresaremos para esperar que se cumpla el plazo del siguiente mensaje, pero apresuremos el paso. -
Luego de la muerte de su anterior Madama, La Reina Abeja, quien pasó a ocupar su lugar fue Natacha, alias “La Tana”, transformándose de esa manera en la nueva dueña del prostíbulo más reconocido y concurrido por la alta élite de la Ciudad, el cual estaba situado entre los coloridos conventillos de la boca.
“La Vaska” es una hermosa gata que tiene sus ojos color verde esmeralda la cual, caminando por encima del escritorio, ronroneaba fuerte exigiendo caricias de su ama.
La Tana, mientras tomaba asiento, tiró la silla hacia atrás y apoyó sus botas con taco aguja contra el escritorio y sonriendo de alegría puso a la Vaska entre sus brazos para poder acariciarla. Su cabello moreno y sus ojos claros eran muy llamativos y, a pesar de tener unas pronunciadas cicatrices en sus mejillas, su bello rostro seguía siendo muy angelical. Toda la oficina y los muebles olían fuerte a tabaco e, inclusive, en ese momento, encendió un cigarro colocado en una boquilla larga recubierta de plata pura marca “Jacqueline Kennedy” preparada para cigarrillos delgados que era lo que estaba de moda entre las mujeres. Estaba vestida con ropa de cuero negro llevando un escote corazón que resaltaba el tamaño de sus grandes pechos y el pantalón también era del mismo material y tono de color totalmente ajustado al cuerpo que le llegaba hasta los tobillos y le daban a su cuerpo y a su cintura delgada una forma muy sensual y sexy. Era una mujer tan hermosa a la cual difícilmente podías quitarle la mirada de encima.
“París”, la muchacha francesa, quien tenía toda su parte superior desnuda, manipulaba una máquina Fonográfica a manivela, donde podían escucharse los primeros siete discos dobles de Gardel, los cuales fueron adquiridos en la conocida y prestigiosa casa Tagini situada en avenida de mayo al 600, lugar donde el zorzal criollo ese mismo año grabó, bajo un jugoso contrato, la serie de discos y que en forma exclusiva podían adquirirse únicamente en esa tienda.
-Ayer pude verte, aunque brevemente, cuando fui a llevar flores al cementerio y sin equivocarme te diría que, también, en otras ocasiones, sentí nuevamente tu presencia muy cercana, a pesar de girar la mirada y de no verte. - Dijo la Tana con una voz muy sensual llevando una amplia sonrisa.
-Debes haberme confundido con otra persona- respondió el Detective Eri, -pero igualmente noto que te puso contenta imaginar esa situación. –
-No creo haberlo imaginado pues no cambias nunca de perfume y su aroma persiste un largo tiempo, por lo que puedo afirmar tranquilamente que eras tú quien me vigilaba. También puedo ser detective cuando quiero. Pero si te has animado a venir después de tanto tiempo sin jugar al misterioso debe ser por algo importante. Creo que la atracción mutua entre nosotros puede esperar. - dijo la Tana mordisqueando la uña de su dedo índice mientras enseñaba una sonrisa bastante seductora.
Eri con su rostro serio dejó su asiento y se aproximó antes de hablar. La vaska por curiosidad giró su mirada hacia el detective y luego dió un salto gatuno al escritorio para poder acercarse al detective. -Mira - dijo la Tana -Parece que no soy a la única que le gustas. Bueno, como sea, vayamos al grano. -
-¿Recuerdas a Atila “el Bodeguero”?- preguntó Eri.
-El obeso de dedos grandes. Por supuesto que sí. Tuve que echarlo de mi prostíbulo porque estaba completamente borracho y amenazaba a mis clientes. - dijo La Tana con total desprecio en la voz al recordarlo.
-Necesito información suya. Creemos que está implicado en la fuga de un peligroso criminal. - dijo Eri.
-solo dime qué gano en todo esto y te ayudaré - la Tana se cruzó de brazos y miró seriamente al detective.
-ayudarme con el secuestro de mi hija. Quien la tiene utilizó algo que solamente el Bodeguero puede informarnos a quien se la vendió. Por supuesto estaré en deuda contigo. - agregó Eri.
-lo hubieras mencionado al principio. - Respondió la Tana poniéndose de pie -y se dónde estará hoy por la tarde. La casa de baños “La Porteña” ubicada en el centro. El segundo lugar que acostumbra a visitar con frecuencia, el primero es mi prostíbulo. -
La Tana se aproximó hasta quedar cara a cara con el detective y dijo -al igual que la Vaska siento curiosidad, pero de tu boca, ahora quiero un pequeño adelanto de lo que voy a cobrarte por mis servicios ¿Capito? - y luego lo tomó con ambas manos de las solapas del saco y lo besó con una cierta mezcla de violencia y pasión. Beso que se prolongó por unos minutos logrando estremecer sus cuerpos, cerca suyo, París, seguía girando la manivela de la máquina fonográfica dejando que las notas tangueras de Gardel llenen el ambiente.
Atila alias “El Bodeguero” inmigrante uruguayo, era el principal importador del país de productos nuevos. Tiene sus propios galpones cerca del puerto de Buenos Aires. La aduana jamás sabe lo que entra ni lo que sale de sus depósitos. Soborna a los más altos funcionarios logrando que los agentes aduaneros jamás le pidan declaración alguna de todos los productos que ingresa. Un hombre obeso al cual el dinero y sus contactos con el poder volvieron totalmente maleducado, usa lentes redondos y tiene la manía de adelantarlos hasta la punta de su nariz para poder mirarte con sus propios ojos antes de amenazar cuando le niegan alguno de sus caprichos. No soporta un no como respuesta de otra persona y lleva un archivo detallado de todas sus ventas, algo que sabe que alguna vez podría salvarle la vida. Pero se derrite ante la presencia de una bella mujer y por eso visita habitualmente el prostíbulo de la Tana. Sus dedos grandes siempre están manchados de comida al igual que sus dientes podridos.
Al no contar con agua caliente las viviendas de los vecinos, el gobierno buscando evitar las siguientes epidemias, construyó casas de baño por toda la ciudad.
La casa de baño “La Porteña” cuenta con baños rusos o baños de vapor, que se publicitan como eficientes para curar el reumatismo, sus tinas especiales de bronce y de madera que, a diferencia de las casas de baño de uso gratuito del pueblo, eran para la clientela sin problemas económicos.
El edificio tiene un estilo muy afrancesado y sus cuartos individuales cuentan con paredes decoradas con cuadros inspiradores y son atendidos por mujeres completamente desnudas que ayudan a los señores y también, en algunos casos, señoras, a hacer más placentera su visita. También cuentan con piletones tamaño XXL de agua caliente preparados especialmente para personas con mayor volumen de cuerpo. Uno de esos piletones era ocupado por Atila quien aprovechaba el baño relajante mientras devoraba una generosa porción doble de patas de pollo frito con sus manos.
Siguiendo el pedido del Detective Eri. La Tana se presentó ante el Bodeguero llevando un sombrero grande con plumas en su parte superior y un vestido color verde bosque con escote muy ajustado al cuerpo. – Ciao Atila, buona sera. Mi iscuso per l’intrusione – dijo presentándose con cierta incomodidad en su rostro al ver de la manera en que el hombre obeso comía. Girando la mirada hacia donde estaba ella parada el Bodeguero, levantando sus cejas ante semejante sorpresa, dijo -Natacha ¿Qué haces por estos lugares y usando tu idioma original? El cual por otro lado sabes que me encanta escuchar ¿Acaso viniste a seducirme o estás aquí de casualidad? Me extraña verte tan lejos de tu zona, por eso pienso que algo muy importante debe haberte traído hasta aquí sin una cita previa. –
Con su rostro totalmente serio la Tana dijo – Remington número 10, cinta roja y negra. Necesito un nombre. –
El Bodeguero tiró un hueso de pollo y enseguida tomó otra presa y mientras masticaba con su boca abierta dijo – si piensas que solo con una visita obtendrás algo de mi déjame decirte cuan equivocada estás al respecto. -
Las “Cabezas Rojas” son unas hermanas idénticas de nacionalidad irlandesa de cuerpo delgado y pelo color pelirrojo, tienen unos ojos celestes que resaltan su tono de piel blanca con pecas por todo su rostro que bajan por su cuello y siguen hasta la cintura, son dueñas de una combinación impresionante y exótica de belleza. Tienen sus pechos pequeños pero firmes. Ambas estaban vestidas con un traje de odalisca en tono turquesa y cubrían la mitad de su rostro con un pequeño velo de tela transparente del mismo tono.
El bodeguero al verlas comenzó a reír de felicidad y sus carcajadas de niño mimado, que va a recibir un premio, espantaban a quien a lo lejos las escuchara. -Ahora nos vamos entendiendo – dijo escupiendo pequeños trozos de comida de su boca.
Las hermanas con su mirada fría se fueron quitando lentamente el atuendo de odalisca y una a una fueron entrando al piletón de agua dejando únicamente su velo colocado. Cuando estuvieron lo más próximo al bodeguero permitieron que con sus manos gordas les acariciara los pechos a ambas mujeres. Atila acomodó su cuerpo buscando relajarse aún más mientras las mujeres trabajaban dándole placer.
-cumplí mi parte. Ahora comienza a hablar- dijo la Tana en modo imperativo mientras caminaba de un lado al otro impaciente por obtener rápidamente lo que buscaba.
-Primero quiero contarte que soy inocente y que me obligaron- dijo el Bodeguero al comenzar su confesión. -Aun cuando sabía que estaba poniendo mi vida en riesgo ayudando a un miembro de su logia dentro de los límites de la ciudad y sin alertar a las autoridades locales, tuve que hacerlo contra mi voluntad. -
-Te pedí un maldito nombre y se me agota la paciencia- dijo la Tana mientras una de las “cabezas rojas" en ese momento retiró un pequeño cuchillo oculto entre sus cabellos y poniéndolo sobre los testículos del hombre amenazó con cortarlos sino entregaba la información, método que logró soltar la lengua más rápido.
-El senador Peña, ahí tienes tu maldito nombre. - Exclamó el bodeguero con muestras de dolor en su rostro viendo como presionaban la punta del cuchillo marcando apenas su piel - Hace una semana irrumpió en mi despacho del puerto junto a un par de sujetos, a quienes reconocí como miembros masones, exhibiendo fotos del supuesto suicidio de los funcionarios de la aduana y diciendo que ya no tendría más impunidad con esa agencia gubernamental. Fue cuando entré en pánico al saber que mí negocio se hundiría y tuve que negociar con él antes de que todo mi imperio se viniera abajo. -
La Tana elevando el tono de su voz casi hasta los gritos dijo - ¿No estarás mintiéndome para salvar tu vida buscando ensuciar el buen nombre de otra persona? El senador es hijo del diputado Peña, alguien muy importante quien en su momento fue nombrado para negociar con las instrucciones precisas de entregarles a los masones solamente los terrenos de la Ciudad de La Plata alertándolos de las futuras consecuencias de intentar entrar a esta ciudad o a alguna otra y mucho menos permitir que los violentos Illuminati europeos de alguna forma ingresaran a nuestro país. –
-Claro que hablamos de la misma persona, aunque te parezca increíble – dijo El Bodeguero con cierto miedo en su voz de lo siguiente que podrían hacerle las chicas sino hablaba - ese día abrió mis gabinetes y comenzó a tirar todos mis libros contables hasta dejarlos vacíos buscando mi registro principal el cual, por supuesto, tengo escondido. Puedes revisar mi oficina y encontrarás debajo de mi escritorio un cajón semicubierto y en su interior un libro que contiene la prueba principal que lo incrimina. Su nombre se encuentra entre el de las demás personas con las que tuve negocios turbios durante todos estos años y que no pudo hallar ese día. -
-Juguemos a que te creo, además de la Remington ¿Cuáles son las otras cosas importantes que cediste? - Preguntó la Tana suavizando su voz al haber obtenido el nombre que buscaba.
-Me nombraron su mensajero y me dieron la nota con las instrucciones para los detectives que luego del baño debía ir a entregar. Revisa mi ropa, ahí encontrarás junto a la nota una fotografía de lo más importante para transportar las armas y la dinamita que tuve que cederles - respondió el Bodeguero con cierta melancolía en su voz al traer a su mente la ausencia de lo perdido por ese mal trato.
La Tana hizo una señal moviendo su cabeza hacia un costado y luego dijo -lo sé y por eso tengo que agradecerte por la información brindada, pero me temo que a partir de este momento debemos despedirnos. Mis jefes están de acuerdo en que debemos deshacernos de los traidores y para eso te presento a la otra “cabeza roja” faltante, ya que quienes se encargaran de ti son hermanas trillizas. -
Entre la neblina de vapor de agua caliente surgió una enigmática figura femenina pelirroja, igual de hermosa que sus hermanas, quien sin mediar palabra tomó un hueso de pata de pollo y sorprendiendo por la espalda al bodeguero se lo introdujo con total violencia en la boca logrando tapar la entrada de aire de su garganta. Las otras chicas inmediatamente se levantaron y cada una de ellas sostuvo uno de sus brazos mientras empujaban su pecho hacia abajo utilizando los pies intentando que, a pesar de los esfuerzos, pueda emerger del fondo del piletón y se ahogue con su propia comida. La recién llegada las ayudaba impidiendo con sus manos que pudiera escupir el hueso del pollo. Luego de unos minutos las ondas de agua y las burbujas de aire dejaron de subir a la superficie. El cuerpo inerte comenzó a flotar demostrando que no había más señal de vida. Antes de irse las mujeres tomaron la fotografía y los sobres de las ropas del Bodeguero y luego giraron al hombre obeso buscando dejarlo boca abajo y de esa manera quien lo encuentre flotando jamás pudiera pensar que haya sido asesinado.
En la calle, los detectives sentados en el Anasagasti con su motor apagado aguardaban por novedades, las tres hermanas salieron y subieron a un Ford T color cobre en el cual habían llegado antes mientras la Tana se acercaba al otro auto para poder conversar con Eri bajo la atenta mirada de Rojo.
“Los adelphos se batirán en un duelo de armas, al amanecer del día siguiente y sobre la tarima superior de la penitenciaría de Buenos Aires y sólo cuando uno de ellos caiga muerto, será liberada la niña secuestrada.” Decía la nota que trajo la Tana la cual debía ser entregada por el Bodeguero muerto.
-Finalmente sabemos el paso que continúa en su plan de venganza. Sobre la terraza de la alcaldía construyeron una tarima de madera que se eleva en altura permitiendo que todos los presos puedan observar cuando los guardiacárceles ejecutan a los presidiarios que intentan escapar dándoles muerte mediante las balas de un pelotón de fusilamiento o el ahorcamiento con soga intentando desanimar cualquier otro futuro intento de fuga. - Dijo Eri.
La fotografía tomada en el puerto de Buenos Aires era de un barco de bandera griega, clase crucero de guerra, que tenía una chimenea en el centro de 76 metros de largo que fue dado de baja en 1910 y pasó a ser propiedad del Bodeguero, el cual frecuentemente era utilizado para poder transportar todo su cargamento ilegal escondido en el interior.
“Adelphos” era el nombre de ese barco, que estaba anclado en el dique 3.
Rojo revisando la fotografía dijo - Seguramente su plan debe incluir el uso de los viejos túneles jesuíticos que conectan a todas las iglesias del centro y que finalizan a orillas del puerto de Buenos Aires los cuales fueron hechos en el año 1500 para poder escapar de los asedios indígenas y de esa forma invadir por sorpresa los edificios gubernamentales, si su conspiración logra hacer caer la capital del país entonces todo el resto del territorio será de los Illuminati en poco tiempo. -
-Mi hija debe estar en la penitenciaría, los últimos presos fueron trasladados hace unos días y solo el personal de seguridad se quedó cuidando del lugar- dijo Eri.
-Si pudiéramos dividirnos y en el mismo momento de cumplir con el duelo atacar el barco sería algo que ellos no esperarían - dijo Rojo.
-Si me permiten interrumpir creo que ese plan no suena tan descabellado. Puedo ayudarte a recuperar a tu hija. - dijo la Tana apoyando su mano sobre el brazo del detective Eri.
La penitenciaría modelo de Buenos Aires, diseñada con mucha seguridad criminalística, fue inaugurada en 1877 pensando en un nuevo ejemplo en materia de reforma carcelaria. Contaba con un régimen de organización y funcionamiento basado en aplicar una forma diferente de trabajo para los presos: aprendizaje de oficios, obligatorio para todos ellos y retribuido, cambiando el viejo pensamiento del trabajo forzado, obligatorio y sin retribución alguna. Sus siete pabellones estaban distribuidos en dos pisos y contaba con un puesto de observación en el centro. Pero en 1910 toda la geografía a su alrededor había ido cambiando, provocando una cierta problemática debido al creciente auge inmobiliario a su alrededor, que trajo aparejado la construcción de grandes palacios por parte de la clase alta y la llegada de vecinos ricos y elegantes que no querían un penal arruinando la hermosa vista de la suave barranca.
A principios del año 1912 se decide comenzar el traslado de los presos a la nueva penitenciaría del “fin del mundo” ubicada en Ushuaia, por lo que las autoridades gubernamentales cortaron los suministros de dinero y mercadería provocando el olvido, el abandono y el hacinamiento de los reclusos de la monumental cárcel.
Sabiendo que estaban al borde del cierre y que su trabajo tenía fecha de vencimiento, su último director, a quien también se le había recortado su salario, se volvió una persona totalmente corrupta quien aceptaba todos los sobornos que se le presentarán, incluso organizaba sangrientas peleas clandestinas entre los detenidos pensadas para poder atraer visitantes del exterior quienes efectuaban abultadas apuestas de dinero mientras el alcohol corría libremente durante toda la noche.
El Anasagasti con los detectives vestidos con trajes y sombreros en color negro, se detuvo frente al acceso de entrada ubicado debajo de la muralla alta. Los grandes portones metálicos se abrieron permitiéndoles la entrada y luego dos policías portando escopetas los acompañaron por el largo corredor de ingreso. Sus pasos resonaban fuerte cortando el silencio nocturno. Se dirigieron hacia el puesto de observación, ubicado sobre el techo del penal, donde se encontraba la tarima de madera la cual fue construida con la intención de castigar con la muerte a los reclusos que eran atrapados intentando cualquier tipo de fuga. Un cuerpo perteneciente a un hombre quien solo tenía puesto unos calzoncillos colgaba de una soga aún convulsionando con su lengua hacia afuera y sus ojos bien abiertos y llenos de terror. En ese momento el reloj marcaba que eran las 04.30 de la mañana.
Una figura masculina con su espalda apoyada contra el madero del cadalso fumaba un cigarrillo con total serenidad en la mirada mientras parecía disfrutar de ver cómo se le desvanecía la vida al colgado. Estaba vestido con una túnica blanca que cubría su cabeza y ropa del mismo tono. -In Nomine Patris Et Filii Et Spiritus Sancti, Amen- dijo haciendo la señal de la cruz. Los policías se detuvieron a su lado.
Apagando el cigarrillo con la suela de su zapato al notar la presencia de los recién llegados dijo -Nos volvemos a ver- su voz sonaba con cierto sarcasmo. El detective rojo reconoció rápidamente al extraño personaje. -veo que visten de negro – siguió diciendo - y deben acostumbrar a usar ese tono hasta en los funerales, pero permítanme decirles que esa costumbre se remonta a tiempos de las primeras tribus indígenas quienes eran creyentes de espíritus y brujas por lo que se pintaban el cuerpo de color oscuro volviéndose invisibles para poder evitar que el alma de un difunto entrara en sus cuerpos. Una forma de blindaje que aún se utiliza en nuestros días y sin saber su origen. Ahora háganse una simple pregunta ustedes ¿Acaso lo usan sin saberlo o es por ese miedo oculto de que el alma de los que matan en nombre de la efímera justicia termine invadiendo sus cuerpos? –
Los detectives escuchaban en silencio.
-Detective Eri usted es el mejor en criminalística forense, por favor ilústrenos con la presente escena - habló de nuevo con su voz de sonido grave y raspado la figura de túnica blanca dirigiéndose hacia el Detective mientras señalaba hacia quien ahora yacía sin vida con la soga al cuello.
Eri sin quitarle de encima la vista al muerto dijo con total seguridad -con el dogal en el cuello y al quedar pendiendo durante un tiempo prolongado, el peso de su propio cuerpo le ocasionó un traumatismo raquimedular severo; la cual trajo como consecuencia que se produjera una fractura de la tercera vértebra cervical y posteriormente como consecuencia agregó una presión ejercida en su laringe de más de 15 kilos cuya obstrucción impidió el paso de oxígeno a su cerebro trayendo una posterior contusión medular que lo llevó, sumido en el miedo extremo de comprender que no tenía escapatoria, cosa que puede leerse en sus ojos, a un shock medular y a una muerte de forma violenta e instantánea.- Pero antes de continuar con su análisis recordó en ese momento las palabras de su padre, un policía que durante sus largos años de servicio trabajó en homicidios y del cual aprendió mucho "Toda muerte antinatural en cierta forma encierra un acto criminal, quizás algo de la infancia, quizás algo turbio y enfermo de adulto. Pero unidos en un mismo y escabroso destino." y continuó diciendo -Pero el hecho de humillarlo con cierto sadismo permitiéndole llevar sólo ropa interior trae escondido una necesidad enfermiza de un placer propio sin culpas, basado en que tal vez el muerto tenía una fotografía de su familia o algo que le faltaba a usted, como un padre o una madre o quizás el rogar por sus hijos y el castigo fue una manera de esconder el peso de su monstruosa sombra por lo que nunca tuvo, más que buscar demostrar una absurda superioridad. -
-Impresionante- dijo la persona a quien Rojo conocía muy bien -quizás hayas buscado lastimarme con la parte final de tu relato. Pero fue un buen intento ya que no resultó en lo más mínimo. Ahora quiero hablar sobre que todo muerto tiene una historia. Primero antes de contarla voy a presentarme. Soy Héctor Ruiz o en estos momentos por culpa del Detective Rojo mejor conocido como el condenado número 155. Luego quiero aclarar que es preferible confiar en un cuervo que vivir junto a quien vendería tu cabeza por unas simples monedas y por eso tenemos colgado aquí frente a ustedes al director del penal. Un miembro masón que se desvió por completo de nuestro camino y con el cual doy un ejemplo de que les puede ocurrir a quienes piensen igual. Pero antes de aburrirlos con tanta charla mejor volver a lo nuestro y explicarles brevemente los motivos que me llevaron a juntar a los mejores detectives de la Ciudad, para luego continuar con el espectáculo matutino y todo esto tiene que ver con un secreto muy grande de tu padre que hoy, finalmente, verá la luz.
En este lugar hay cuartos prohibidos, sellados y malditos. Incluso por la zona de celdas aún se escuchan ruidos aterradores que se asemejan a voces de personas susurrando, como rezando mientras lloran y ruegan en la espera de alguna especie de milagro que detenga su sufrimiento. Algunos de los testigos que escucharon esas voces durante la noche acusan como descreídos que son provenientes del viento cuando pasa a través de las ventanas enrejadas de las celdas, donde murieron cientos de presos quienes fueron cruelmente utilizados sin siquiera pedirles su consentimiento. Fui huérfano durante casi toda mi vida. Hasta que averigüé que tenía un padre y eso me puso muy feliz cuando además me enteré de que estaba vivo, pero esa felicidad se esfumó apenas supe que cayó preso y quién fue la persona que lo detuvo, tu padre. - Hizo una pausa que pareció necesaria. Su voz era suave por momentos, pero cambiaba de golpe a gritos bruscos e inesperados como el mar bajo una tempestad y luego volvía a suavizarse igual que su mirada un tanto perturbadora. Encendió otro cigarrillo antes de continuar hablando mientras sus hombres bajaron el cadáver de la soga para luego arrojarlo al patio interno.
-Tiempo después de ser encontrado culpable, con la declaración en el juicio por parte del policía que lo arrestó, fue encerrado dentro de estás paredes y como creyeron que no había parientes que lo reclamen entonces lo usaron, junto a otros más, quienes corrieron la misma situación, como animales de experimento para buscar curas relativas a las nuevas pestes que estaban invadiendo buenos aires.
Pero como dije antes al hablar de cuervos permítanme decir de quienes me refería que se parecen a ellos, ya que el padre de Eri casualmente también acostumbraba a utilizar trajes en tono negro. Entonces quizás la justicia está maldecida y vista a sus soldados como cuervos escondiendo en la redención del bien su necesidad de sangre en víctimas de su sistema a quienes ustedes llamarán criminales. Pero ¿Quién resultó ser el verdadero criminal en todo este juego? -
Otro policía venía escoltando a una niña con lágrimas dibujadas en su rostro sucio la cual estaba encadenada en sus pies y manos y vestía ropas a rayas amarillas y negras, como un presidiario común, ambos interrumpieron el momento con su sorpresiva aparición. Eri intentó dar un paso adelante al reconocer a su hija, pero Rojo lo detuvo con su brazo. El reloj marcaba las 05.00 de la mañana.
-Al fin- dijo el masón Héctor mientras se quitaba la capucha que cubría su cabeza. -Tuve que improvisar una larga charla esperando que traigas a la niña. Pero ahora podremos finalmente enfocarnos en lo que nos trajo a este momento. Por cierto, el senador Peña fue quien autorizó los experimentos con los presos. Ahora, pensando brutalmente en la justicia, decidí crear una paradoja y dejaré que sean sus manos las que guíen sus disparos. En una absoluta locura poética no morirán bajo fuego nuestro, sino que se matarán en un duelo entre ustedes. Con su permiso y sin ofender la capacidad particular de cada uno, mis muchachos y yo haremos unas apuestas previas por quien muere y quién sobrevive. -
Las primeras luces del amanecer con sus tonos naranja y azul despertaban una ciudad que, indiferente a lo que en ese momento sucedía dentro del penal, volvía a su rutina de lunes luego de un fin de semana posterior a la alegría de los festejos navideños.
Las sombras de la noche poco a poco comenzaban a tomar color. Un color más de vida. Como la hermosa vista de la barranca del otro lado del muro, bañada en sus orillas por el dorado del sol y las frescas aguas del río de la plata. Sobre el techo del penal había figuras humanas que se movían entre el debate eterno de la luz y la oscuridad de los primeros minutos del amanecer.
Debajo de ellos, aún bajo el reino de espectros nocturnos, en mitad del patio. Unos 100 Masones con túnicas de color gris fueron tomando lugar intentando disfrutar del espectáculo otorgado por su líder.
-In Nomine Patris Et Filii Et Spiritus Sancti, Amen- dijo el líder masón Héctor quien era calvo y de bigote fino y corto y su pálida cabeza tenía cierta forma de huevo, haciendo en el aire la señal de la cruz dándoles su bendición al verlos a todos ellos. Un líder que en ese momento reía enseñando sus dientes por el placer de ver como su plan de venganza se iba ejecutando tal como lo había planificado.
La niña fue sentada sobre una silla de madera debajo del cadalso y luego cubrieron su cabeza con una bolsa de tela. Los detectives habían sido previamente desarmados al momento del ingreso al penal.
Sobre una mesa había una fina caja de pistolas francesas de duelo manufacturada en madera de raíz de nogal estilo renacimiento la cual en su interior estaba recubierta con pana labrada color violeta. El masón Héctor la abrió para luego ofrecer los pistolones calibre 11 a los detectives quienes se quitaron sus sacos quedando con el chaleco que traían puesto debajo. Uno de los policías apuntó con su revólver hacia la bolsa que tenía la niña cubriendo su cabeza y los otros dos apuntaron sus escopetas hacia los detectives.
-estas armas que son una pieza única eran pertenecientes a un duque- dijo mientras ambos detectives miraron hacia donde estaba la niña y luego cruzaron miradas entre ellos -elijan la suya y luego tomen dos balas cada uno más el mazo y la baqueta para recarga, la segunda bala se usará en caso necesario de que no hayan logrado matar a su oponente al primer disparo. Una manera de asegurar que haya un vencedor del encuentro. La niña a la cual tienen a la vista será liberada en ese momento y tienen mi palabra de que mis hombres los dejarán irse sin interrumpir su paso. -
Los detectives en silencio se pararon espalda contra espalda sobre la tarima elevada de madera llevando solo los pistolones cargados entre sus manos y la segunda bala en los bolsillos de sus chalecos. El masón Héctor comenzó a contar los pasos. Eran 20 y luego, al llegar al último de esos pasos, ellos debían girar y abrir fuego bajo la mirada expectante del líder masón, de los tres policías y del resto de los masones ubicados en el patio del penal.
Mientras caminaban los pasos los detectives iban repasando imágenes de su vida. Eri recordaba el día que, en medio de un caso, siendo oficial de policía, le avisaron de que su padre había muerto. Siguió intensamente sin dormir ni descansar durante dos días buscando a un sospechoso hasta que pudo aprenderlo, a pesar de que se entregó sin oponer resistencia, Eri teniéndolo desarmado delante suyo comenzó a golpearlo sin detenerse hasta que escuchó de su boca un -por favor, basta- y fue recién cuando se detuvo y mientras resonaba en su cabeza -Eri tu papá murió- comenzó a llorar pudiendo finalmente hacer su catarsis.
Tiempo después de haber enterrado a su padre presentó su renuncia como policía y luego se dedicó a la vida de un detective privado.
El Detective Rojo pensaba en su bella novia Ethel y en pedirle matrimonio cuando terminara este caso.
Cuando escucharon el paso número 19 se prepararon para girar el cuerpo y fue al pronunciar el 20 cuando el masón Héctor detuvo el duelo levantando ambos brazos mientras los dos detectives se apuntaban uno a otro.
-¿Quieren decir sus últimas palabras antes de jalar del gatillo?- preguntó luego.
Lanzando una mirada inquisidora y hostil Eri primero preguntó la hora.
-Falta un minuto para las 05.30 de la mañana- dijo el masón Héctor mirando a su reloj.
Luego de escuchar la hora el detective Eri, dirigiéndose hacia el líder masón, continuó diciendo sin dejar de apuntar con su arma -En una ciudad llena de furia y de cicatrices, para mi padre, detener el crimen a cualquier costo, era su propósito en la vida. La venganza y la destrucción que buscas no cambiarán tu pasado, ni el mío ni el de nadie, pero destruirá muchas vidas inocentes, como la de mi hija. Vidas de personas que despiertan cada día con una esperanza de que todo va a cambiar, de que todo se puede transformar y somos, policías y detectives y personas como mi padre, quienes podemos ayudar a darles esa fuerza para que ellos puedan soñar con un mejor futuro, a pesar de que siempre existan amenazas, serpientes escondidas entre la gente, como tú o como el senador Peña. - Sus palabras eran muy conmovedoras. Pero tenían un mensaje oculto y era el de ganar un poco más de tiempo hasta que se cumpla la hora.
La señal que tanto esperaban surgió desde el puerto de Buenos Aires como un nuevo resplandor al que luego siguió el fuerte sonido reflejado entre los edificios de una explosión que se fue expandiendo como el Big Bang de una estrella y que sorprendió a todos los presentes quienes buscaron inmediatamente el inicio con su mirada. Momento suficiente para que los detectives puedan aprovechar la distracción y apuntar hacia los masones disfrazados de policías. Los dos que tenían escopetas cayeron muertos con un disparo entre los ojos cada uno, pero a los detectives, entre el humo del disparo, les quedaba aún el segundo de demora que llevaba la recarga manual de los pistolones con la única bala que tenían en su poder cada uno de ellos.
-¡Dispara!- gritó el líder masón al darse cuenta de la trampa en la cual habían caído mientras el ruido de los silbatos y las sirenas policíacas podían oírse cada vez más cerca.
El último policía masón que quedaba en pie, con su dedo pulgar izquierdo, tiró hacia atrás el percutor de su revólver y fue cuando un disparo empujó hacia adelante su arma provocando que la bala disparada diera en la pierna derecha de su líder quien cayó herido al suelo.
Sobre el muro del penal, la Tana, una experta cazadora, volcada en el piso, introdujo otra bala en la recámara de su rifle Mauser g98 y volvió a apuntar de nuevo. Las “cabezas rojas” luego de trepar el alto muro, junto a ella, usando sogas y ganchos, ahora se dedicaban a descender buscando abrir los portones metálicos para dejar entrar al resto de las prostitutas. Algunas de esas mujeres estaban equipadas con ametralladoras Madsen las cuales vinieron incluidas en el primer cargamento de esas armas que llegaron ese año a la Argentina.
Debido a la superioridad numérica entre prostitutas armadas y policías el sangriento enfrentamiento en el patio contra los masones duró pocos minutos, el barco en el puerto había explotado junto con su carga de armas y dinamita. De esta manera los illuminati pasaban a sufrir una derrota total.
En la terraza, dos pisos más arriba, el policía masón intentó gatillar dos veces, pero su revólver había quedado destruido luego de recibir el disparo del fusil. Entonces lo descartó y se aproximó hacia el barral de seguridad al cual pateó provocando que la reja metálica se doblara por completo para luego arrancar un fierro utilizando sus propias manos. Tenía su nariz grande y su cuerpo era una colosal masa de músculos que lo volvían para cualquiera un temible oponente. Inclinó su cabeza primero hacia un lado y luego hacia el otro haciendo tronar sus huesos –¡Es mío! - Gritó sin importarle la apariencia al detective Rojo quien tiró el pistolón al suelo -Tú encárgate de la niña. –
Eri se acercó a su hija y le retiró la bolsa de tela que cubría su cabeza y luego le quitó los grilletes para después abrazarla muy fuerte. A metros suyo Rojo se acercaba para poder enfrentar al grandote que lo doblaba en tamaño y altura. La técnica que más le gustaba usar al detective era la de cerebro contra músculo.
El detective comenzó aplicando un sorpresivo puñetazo a la garganta y luego se arrodilló para darle un fuerte codazo en la ingle, cuando el grandote bajó su cuerpo por la reacción natural le dio un golpe subiendo el codo hacia su nariz. Esperó el baño de sangre y tirando el cuerpo a la derecha y hacia la izquierda esquivó los golpes con el fierro del intento de su víctima por comenzar a defenderse al comprender cuáles eran los siguientes síntomas de haber recibido una fractura nasal: hinchazón y luego moretón, pero lo más buscado con esa técnica era la ventaja de la dificultad para respirar, cuando supo que fue efectiva la primera parte el detective continuó con los siguientes pasos. Se aproximó al oponente y para desestabilizarlo aplicó golpes directos y constantes al pecho buscando que le cueste aún más todavía respirar. Esperó a que sus ojos comiencen a ponerse morados y se hinchen dificultando que pueda ver con claridad. Cuando el oponente se preocupó mucho más en tomar aire que en tirar golpes le asestó combinaciones de golpes cortos en sus rodillas. Esperó a verlo tambalear del dolor en las piernas y entonces aprovechó para atacar su rostro, golpe tras golpe sin darle tiempo suficiente evitando que en algún momento pueda pensar en cuál técnica poder utilizar para defenderse y por último la cereza del postre que más le gustaba ejecutar. Después de tantos golpes que atontan a un adversario, un codazo certero al mentón y todo terminó cuando su contrincante soltó el fierro y se desplomó al suelo como árbol recién talado. Todo esto en cuestión de cinco minutos de una bestial pelea que terminó siendo una demostración de cómo aplicar una buena paliza usando los codos, que ejercen una mayor presión a los clásicos golpes de un puño.
Viendo hacia el detective Eri y su hija, el líder masón Héctor comprendió que estaba totalmente derrotado -Si esperas que me arrepienta por algo de lo que hice -dijo mientras seguía tirado en el suelo herido de un disparo en la pierna -estás muy equivocado. Es mi naturaleza la que guía mis actos. Por eso merezco morir y ser recordado como el cimiento para los siguientes criminales al que ustedes deberán combatir. - fue en ese momento que intentó sacar un revólver, pero todo terminó cuando un disparo proveniente del fusil de la Tana logró hacerle volar sus sesos por los aires junto a su monóculo.
El senador peña. Una persona muy influyente en política. Al igual que su padre, compartía el odio hacia los masones que creían en los ritos satánicos y se hacían llamar la “logia del sol” la peligrosa rama sudamericana de los Illuminati europeos, quienes eran dirigidos por él, ahora muerto, cura Hector. Pero, tuvo que traicionar sus principios por culpa de haber firmado en el pasado por el uso de presos para experimentos científicos sin la autorización expresa del Congreso de la Nación, motivo por el cual aceptó ser chantajeado por el líder masón antes que ir preso y perder su postulación a candidato a presidente de la nación, puesto que había quedado libre en el momento que habían detenido al expresidente quien luego fue condenado y enviado a reclusión perpetua en la prisión de Ushuaia.
Ese martes 27 de diciembre las primeras portadas de los diarios hablaban del inesperado golpe a los Illuminati por parte de los valientes detectives.
El senador instalado en sus oficinas situadas en la parte posterior del Congreso de la Nación escuchaba como del otro lado de la puerta los Detectives Eri y Rojo discutían con su secretaria dándoles las razones por las cuales deberían proceder a su inmediata detención. Ese día de la fuga existía un pedido de conocimiento del recorrido de ruta del vehículo de transporte presidiario y por el otro los policías traidores fueron asignados para acompañar el transporte bajo recomendación expresa del senador mediante una carta conteniendo su firma.
Cuando los detectives abrieron la puerta de la oficina automáticamente llamó su atención el sonido de un disparo de un arma de fuego. El senador usando un revólver se había volado la cabeza.
Esa noche para festejar el feliz acontecimiento por parte de los dos detectives de haber recibido como premio la llave de la Ciudad, la Tana y Ethel subieron al escenario del prestigioso cabaret para poder cantar varios tangos juntas. La hija del detective Eri aceptó la relación de su padre con la Tana y unos meses después el detective le propuso casamiento y ella aceptó de inmediato. Pero fue un casamiento doble ya que el detective Rojo también se lo había propuesto a su novia Ethel.
“Adelphos” la particular agencia de los Detectives Rojo y Eri, instalada cerca del centro de la ciudad, abrió sus puertas para combatir el crimen a mitad del año 1913. Pero esa es otra historia.
F I N
© Claudio Alejandro Castro

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