La conoció la mañana de ayer
Y sintió al paso de las horas
Que se escondían en sus manos
Un pasado que en los labios
Atentaban contra su historia,
Apartados del mundanal ruido
Descubrieron en los cuerpos
Placeres dormidos,
Aún se puede – él pensó
Y luego violentamente la besó
Buscando apagar el fuego
Que consumía su interior,
Así despertaba a la ilusión
Para esperar que mañana
La rutina del mundo
Con crueldad
No te arranque las sábanas ni el amor,
Le propuso casamiento
Un día como hoy
Ella dijo que es muy pronto
Él le enseñó su nombre
Arraigado en el pecho
Ella entendió que eso era eterno
Y corrió asustada lejos,
Él se sentó junto a la ventana
Suspiró mientras el rocío se volvía lágrima
Y sacó una espina de rosa
Que su corazón lentamente marchitaba,
Ella ya no volvió
Él sigue esperándola sin olvidarla
Bajo noches frías y mañanas calladas,
Apoyado en el balcón
Ves como el invierno ya pasó
Inténtalo de nuevo
Que siempre hay una razón,
Flores radiantes prometen
El brillo de mil soles
Y la primavera araña tu ventana,
Cosecha tus sueños
Y abriga las esperanzas
Que la desidia es fruta amarga
Y te mata poco a poco
Entre penas y locura.
© Claudio Alejandro Castro

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