Un respiro, un suspiro te recuerda la herida abierta,
la condena de llevar por dentro una despedida
y que se parezcan los sueños
a las hojas secas del otoño…sin la paz de una piel…
Al oeste el paraíso trae una sonrisa
y sin clemencia te condena a muerte
para algunos quedaran tiernas y dulces historias
para otros, se les consumió el milagro…y su suerte también…
No deseas que el recuerdo encienda la tristeza
ni que asesine una ausencia tu ser
a veces la vida se nos va en melancolías
impaciencias del saber que no vendrá y pronto...llegará el frío amanecer…
© Claudio Alejandro Castro
© 2015 Todos los derechos reservados.