Marte

28.11.2016 20:12

                                           Marte

“Mars 3” fue el nombre de la primera nave que logró aterrizar con éxito sobre la superficie del planeta en diciembre de 1971, pero después de transmitir imágenes por tan solo 15 segundos, perdió todo tipo de contacto con la Tierra.
Un paisaje desolador color rojizo y ocre (debido al polvo de óxido de hierro) cubre toda su superficie y le da esa llamativa tonalidad.
Carente de oxigeno, de agua y de vegetación y de una fría menor dimensión al nuestro, este planeta fascinante desde la antigüedad encabeza el sueño de conquista espacial.

Tras cientos de observaciones y minuciosos cálculos y luego de analizar que a lo largo de los años siguientes, más de la mitad de las misiones de sondas y de exploradores fueron un fracaso. Decidieron esperar para volver a enviar una misión tripulada por humanos ya que el principal enemigo, la falta de una atmosfera conteniendo una capa de ozono que filtre los rayos ultravioletas, los dejarían expuestos a niveles mortales de radiación, y lo reemplazaron con un programa de seres cibernéticos, quienes serian mandados para encargarse de construir la base terrestre(hábitat Marciano), puesto que, a diferencia de nuestro planeta madre, utilizando solamente un tercio de su fuerza podrían librarnos de los trabajos más pesados, siendo de esta manera una ventaja muy aprovechable y resultado de esto, en muy pocos años, finalizarían la ciudad-domo en el interior del planeta donde se albergarán los nuevos colonizadores espaciales, salvando de esta manera a futuro, la vida de muchos astronautas.

De este modo se creó el programa “Julia”, androides femeninos dispuestos a manejar mas intuitivamente una dura jornada de trabajo y de poder sobrevivir en un ambiente completamente hostil y solitario, equipados con un software que les permitiría operar sin recibir orden alguna de la Base Tierra, inclusive por largos períodos de tiempo.

Desde temprano en la mañana una tormenta logra oscurecer levemente el cielo. La luz amarillenta de las balizas del modulo espacial, debido a la gran cantidad de polvo arrastrado por los vientos de 80 kilómetros por hora, la vuelven perceptible a corta distancia. Los instrumentos fotográficos y telescópicos junto a los paneles solares llevan ya días de lecturas. Nunca probado con anterioridad, aún queda por medir el valor del astronauta para superar el temor a morir a causa de la alta radiación solar y, provisto del traje espacial diseñado especialmente para las actividades y el clima del lugar, descender para volver a dejar la débil huella que mañana inevitablemente por acción del viento desaparecerá, símbolo del paso del hombre sobre las llanuras del planeta rojo.

Poco más de un año le demandó cubrir la distancia que nos separa del vecino más cercano, el cuarto planeta de nuestro sistema solar.Varias señales emitiendo un incesante pitido se disparan dentro de la cabina. En la pantalla principal aparece un mensaje de texto – Arribo aproximado en cuatros horas.- Ajustando las cámaras el astronauta sonríe apenas enfoca un vehículo de 6 ruedas desplazándose hacia su ubicación. Sin poder recibir instrucciones desde el centro de comando ubicado en la Tierra, solo le queda como única opción, hasta tanto se restablezcan las comunicaciones, aguardar la llegada de la visita siguiendo el plan programado años antes de abandonar la Tierra, mientras observa su recorrido a través de los monitores. Polvoriento y fantasmal, yace a unos metros el esqueleto de una sonda Mars.

El verano marciano lleva un 3 por ciento más de sol en comparación al de la Tierra. Contando con esta ventaja el vehículo todo terreno (Curiosity 10) de 6 ruedas se encuentra equipado con baterías que una vez recargadas al ciento por ciento, a través de sus enormes paneles solares retractiles, pueden aguantar por varias horas sin actividad de luz del día. Julia 5 (el androide al volante), veterana en misiones alternativas para reparar algún que otro aparato de los cientos de robots, que se encuentran diariamente taladrando y lanzando su rayo láser a las rocas. Posee además bastante experiencia sobre como desplazarse por el viejo camino ubicado en una zona entre tres montes volcánicos. Aunque, a velocidad no muy rápida y bajo condiciones desfavorables, atraviesa por esa seca cicatriz un poco profunda de lo que alguna vez hace millones de años puede haber sido un rio, para luego ser devorada por la tormenta de polvo, que comienza a crecer hasta alcanzar magnitud planetaria. El sonido de un viejo rocanrol la acompaña durante la travesía.

-De continuar la tormenta hasta la caída del sol, el drástico descenso de temperatura, peligroso para tu traje espacial, nos obligará a esperar su finalización. Además las baterías del Curiosity 10 quedarán casi vacías en el viaje de encuentro.- Dice el siguiente mensaje enviado por Julia 5 que es recibido en la pantalla principal del modulo espacial, el astronauta enfundado en un traje de color azul ligero y cómodo para las actividades en el interior de la nave luego de leer responde. – No te preocupes por la tormenta, debo hacerte unos trabajos de reajuste por lo que demoraremos un tiempo aquí, en unos días se cumplirá la fecha estipulada inicialmente para concretar nuestra misión y daremos por inaugurado, con mi visita a ella, el hábitat Marciano ¿Puedes llegar sin problemas?-

-Pude ver a la distancia la estela de tu modulo y cuadrar luego el ángulo de descenso. No te preocupes, no faltaré a la cita.-

Desviando la mirada de la pantalla encuentra en el reloj analógico de su muñeca, un mensaje envuelto en brillantes letras rojas y no puede evitar llenar su boca de cierta amargura “Tiempo de apagado 2 D 4 Hs 10 Min 50 Seg”. Cabizbajo y en silencio imprime en sus ojos un dejo de melancolía mientras su mente hace un viaje de exploración hacia el pasado.

Cada noche, previo a dormir, amaba escuchar miles de historias de boca de su padre, sobre los beneficios que algún día traerían a la raza humana el poder disponer de ellos, no para ayudar en tareas domesticas como en ese tiempo los demás científicos proponían, sino un uso más importante. El de poder participar en la investigación y conquista planetaria – ¿Imaginas llegar a otros mundos a través de perfectos androides humanos? Pues desde el momento en que puedes imaginarlo…quiere decir que todo es posible.-

Rindiendo homenaje a los sueños de su padre, los cuales con el tiempo convirtió en suyos. Armó un pequeño laboratorio de investigación en el subsuelo de su casa paterna, donde era habitual encontrarse con partes de placas de circuitos, engranajes y motores en diversos tamaños diseminados por el suelo o por los escritorios y, hasta hojas con anotaciones para su construcción, olvidados en cualquier rincón de la casa.

Visitaba frecuentemente el laboratorio militar donde su padre, Jefe del proyecto “Mars” que trajo las primeras imágenes sobre el ambiente marciano, trabajaba junto a muchos colegas y estudiantes en la materia. Luego de entrar a la mayoría de edad, su padre lo tomó como asistente y fue en esas instalaciones donde conoció a Julia, una joven estudiante que compartía su misma pasión por los robots y no duró mucho su bello rostro blanco y sonrosado, en poder atraparle también la mirada y el corazón.

El corto pero intenso romance que vivieron fue interrumpido cuando les llegó la feliz noticia de que su novia había sido elegida como uno de los integrantes de la primera misión tripulada, la cual en esos momentos haría historia dejando impregnada la huella del paso humano sobre el planeta Marte. Pero luego de unas horas posteriores al “marcianizaje”, ella junto a los dos astronautas que la acompañaron, murieron debido a la exposición a la fuerte radiación que, en poco tiempo, inundó la atmosfera del planeta rojo causada por una terrible tormenta solar.

Finalizado el proyecto “Mars” y contando con el antecedente de este lamentable episodio, su padre propuso a las autoridades de la agencia espacial, continuar pero mediante la utilización de androides colonizadores, idea que, entendiendo lo imposible que sería soportar ese ambiente para los humanos, contaba en ese momento con el aval de toda la comunidad científica. Su hijo, ya un experto en ingeniería robótica, pasaría a ser el encargado de llevar a cabo ese sueño de conquista espacial, quien, en honor a su novia decidió llamarlo “Proyecto Julia”.

Por eso eligió como zona de aterrizaje, las cercanías del lugar donde una de las “Mars” logró transmitir las primeras imágenes sobre el duro ambiente hostil al que se iban a enfrentar las próximas misiones.

-La mayoría de las personas creen que la robótica es una especie de maldición, algo con lo que no deberíamos lidiar. – Dice Julia con preocupación en la voz.

-La humanidad siempre temió a lo desconocido, aun cuando sirva para un propósito, si tuvieran una mínima confianza en algo, simplemente esta confianza sería solo pasajera. Por eso la ley indica que todo androide debe llevar, en caso de que le pase algo a su creador, una fecha límite de caducidad la cual será desconocida por las maquinas. Una manera de poder controlarlos.-

Julia pensativa por la respuesta, no puede evitar explorar con la mirada a su alrededor y encontrarse con la metálica mitad superior de un cuerpo cibernético con formas femeninas, el cual desnudo cuelga de unos cables, sin traer rostro – ¿Me trajiste aquí para enseñarme eso?- Dice mientras ríe señalando hacia el androide inmóvil.

-Claro, pensé en darle a ese, mi primer androide, un rostro con facciones no muy triangulares que la vuelvan atractiva, con labios finos delicadamente pintados de rojo y una nariz recta. Un hermoso rostro y por eso pensé que el mejor modelo para dárselo sería el tuyo, que reúne todas esas cualidades.-

-Estás loco. Robots con rostros humanos serán rechazados por la comunidad.-

-Quizás tengas razón, o puede que alguna vez sea necesario que lleven esa forma, es por eso que quiero estar preparado para ese momento.- 

-Podría llegar a decir que sí, pero si me regalas un beso primero.- Dice Julia mientras muerde su labio inferior poniendo dulzura en la voz, invitando a ser besada entre las miradas frías de las mascaras que algún día, tal vez cuenten con rostros cibernéticos.

Más de la mitad del viaje interespacial ha sido en hiper sueño, pero si por un momento duda de si está teniendo un mal sueño, el siguiente mensaje recibido de forma inesperada en la pantalla principal, lo ayudó a darse cuenta de que en esos momentos se encuentra completamente despierto. – Forastero, aquí tienes las últimas imágenes del ecosistema…arribo al modulo en unos minutos.-

Forastero…si lo piensas bien, los humanos en cierta forma serían un parasito invasor, pues Julia 5 era el único ser “vivo” en este nuevo mundo. Apenas unos meses de nacida en la tierra a diferencia de los 15 años que tiene en este suelo pedregoso y polvoriento, la vuelven más una habitante marciana.

Abre el archivo y perplejo observa la filmación de unos pocos minutos de duración. Un leve escalofrió recorre toda su piel haciéndolo sentir parte del pasado ante las imágenes del futuro. A partir de su visita al planeta, la posibilidad de vivir en Marte ya era un hecho concreto.

Detrás de los tres enormes montes volcánicos asoman varios domos del tamaño de un edificio de diez pisos recubiertos por fuera con amplios cristales gruesos. En su interior se encuentran cientos de plantíos de papa completamente irrigados y debajo, a unos kilómetros bajo tierra lejanos a cualquier radiación, el Hábitat tiene operando algunas plantas procesadoras de alta tecnología, colosales complejos habitacionales para albergar gente y un pequeño lago rodeado de vegetación. Condiciones artificiales para permitir una atmosfera llena de aire puro y de colores verdes con todo lo básico que necesita nuestra civilización, como para poder sobrevivir durante la colonización final en este ambiente tan inhóspito.

Julia 5 apaga la música y detiene el Curiosity 10 frente al modulo espacial, sus fríos ojos pardos se fijan en el descenso de la rampa de acceso. El astronauta atravesando los pasillos internos, se prepara para su encuentro.

Chorros de gases descontaminantes se disparan apenas ingresa el vehículo dentro del hangar.-Ven hacia el laboratorio a tu izquierda.- Se escucha a través de los parlantes intercomunicadores.

Detrás de un cristal desde donde observa todo ubicado sobre la parte superior del laboratorio, el astronauta prepara los aparatos para poder operar al androide. Julia ingresa y sus ojos escudriñan cada parte. – Es un gusto verte. Por favor toma asiento en la silla de operaciones.- Dice el astronauta mientras enciende los aparatos, varios brazos mecánicos se mueven alrededor de la silla. Luego de tomar asiento una aguja con un cable conductor se le conecta a la nuca dejándola completamente inactiva. La imagen suya aparece en un monitor y en varias pantallas más cercanas al astronauta, quien comienza a ejecutar órdenes necesarias sobre el teclado para activar los brazos mecánicos, los cuales comienzan a quitar las partes externas dejando luego al descubierto el interior cibernético del androide. Fibras conectivas como venas en nuestro cuerpo iluminan de un tono amarillo toda la sala.

En la pantalla, la barra de progreso le informa cuanto tiempo lleva el proceso de instalación y reajuste del software – ¿Estará soñando?- No pudo evitar preguntarse mientras la veía tan quieta e inmóvil sobre la silla de operaciones. El reloj en su muñeca sigue indicando cuanto tiempo los separa del momento del apagado total.

La ropa desordenada sobre el suelo del dormitorio daba cuenta de la aventura amorosa que ellos habían vivido momentos antes. –Puedes imaginarte de que estando en Marte, por su falta de atmósfera, al mirar hacia el cielo no seremos capaces de ver la Tierra.- Dice Julia mientras juego con sus dedos largos sobre el pecho desnudo de su novio.

-Viento, sol, el frio o extrañar la Tierra. Toda la superficie de Marte es una trampa mortal para el ser humano y nos dicen que no es un lugar para seres débiles. Sin embargo, mañana te encaminas hacia ese mundo muerto que para nosotros representa vida y yo aguardaré paciente por tu regreso.- Responde mientras besa suavemente a su novia una y otra vez entreabriendo su boca.

“Forastero…” resuena en su mente. Una suave voz femenina correspondiente al modulador de la computadora central interrumpe sus pensamientos haciendo una pregunta – Advertencia: Riesgo de falla del sistema si continua ¿Ejecutar protocolo principal?-

Mirando hacia la pantalla el nuevo forastero lleva su mano hacia el teclado. –No puedo regresarla- piensa para luego presionar el botón dando finalmente la orden.

Lentamente entreabre sus ojos sin alma entretanto la silla comienza a enderezarse. Un uniforme de color negro se encuentra sobre una mesa, Julia 5 se incorpora para poder vestirse. Los brazos mecánicos luego de finalizar con su trabajo han quedado quietos. Un vaso conteniendo una resina líquida preparada especialmente para ella se encuentra junto al uniforme, lo bebe con prisa sabiendo que este líquido le permite mantener refrigerado sus circuitos cuando hace calor y, a la inversa, cuando el frio es extremo, los regula para evitar su congelamiento. Momentos después las puertas del laboratorio se abren permitiendo su salida.

Un tanto lenta camina por el pasillo de la nave mientras detrás de la retina de sus ojos, las líneas de comandos algorítmicos del nuevo software van reajustando órdenes.

Se topa al final del pasillo con el Forastero, rompiendo el silencio Julia 5 dice –encontré en el sistema…-

-Habrás encontrando que tu estructura ahora es más flexible pero a la vez muy fuerte…-Interrumpe mirándola fijamente a los ojos y señalando hacia una puerta-….Tengo muchas ansias de conocer personalmente el Hábitat, mientras nos movemos iré respondiendo el resto de tus preguntas.-

-Forastero, el Curiosity no tiene la energía necesaria para poder efectuar por el momento un viaje.-

Las compuertas se abren y Julia 5 descubre otro hangar donde un vehículo todo terreno equipado con 16 ruedas los aguarda para ser tripulado.

-Como posees mucha experiencia conduciendo por estos lugares toma el volante.- Agrega el forastero.

A diferencia del color anaranjado al que estamos acostumbrados a ver en la tierra, el atardecer sobre el suelo marciano es completamente azul. Afuera la tormenta de viento aun no se ha detenido y consecuencia de ello, la temperatura, a pesar de ser verano, ha descendido hasta volverse igual al de un fresco día otoñal. Julia 5 enciende los motores y la cabina se llena con el sonido del viejo rocanrol.

-Marte nos espera.- Dice ella mientras gira hacia la izquierda el volante del vehículo y esboza una leve sonrisa en su rostro. El Forastero al ver esa encantadora sonrisa también sonríe, pero sintiendo como un pequeño recuerdo de felicidad iba naciendo, al tener tan cerca nuevamente la mejor carta de presentación que poseía su bella novia a la cual nunca pudo olvidar. Una bella y silenciosa sonrisa que dice más que mil palabras. Salvo en atmosferas controladas como el de las naves o el Hábitat Terrestre o a través de las comunicaciones, el sonido de un grito o de un motor, como el del vehículo todo terreno con el cual se trasladan en esos momentos, solo puede recorrer una corta distancia antes de ser absorbido por la atmosfera marciana. 

Los directivos de la agencia espacial no estaban de buen humor esa mañana de diciembre. Varias veces habían pospuesto la reunión, pero, acercándose la fecha límite para el lanzamiento del proyecto y ante la amenaza de renuncia de quien estaba a cargo del mismo, tuvieron que acceder a darle explicaciones.-La O.A.U. (Organización de Androides Unidos) filial nuestra, ha sido clara al respecto. Tus androides deben llevar una fecha de vencimiento como todos los demás. Luego de terminado el Hábitat no volverá a ser necesario el uso de robots con pensamientos ni decisiones autónomas y solo serán utilizados como originalmente se pensaron, para tareas domesticas.-

-Mis androides fueron reprogramados y su fecha de vencimiento corregida….-Responde intentando controlar la ira de no poder hacer nada que últimamente lo perturba y no lo deja dormir en las noches -…Pero mi condición indeclinable es, cuando el Hábitat esté terminado, yo seré quien visitará el lugar y fiscalizará el apagado de todos los androides. Contaré con 50 años para ese entonces pero eso no es ningún impedimento para poder efectuar el viaje espacial.- Un pequeño debate de unos minutos llevó aprobar su petición, el programa “Julia” se encuentra preparado para la conquista Marciana un mes después de esa reunión. Hace 15 años.

-Todo vuelve al polvo podría decirse al mirar la composición de este rojizo suelo Marciano…- Dice el forastero sin quitar la mirada del camino -…Quizás en estos momentos estemos asistiendo al fin de una civilización y a los albores de una nueva. Por favor ¿Puedes detenerte aquí y me echas una mano? Creo que es un buen lugar.- Pregunta mientras señala hacia el aparatoso traje espacial.

-La hoja de ruta no indica ninguna parada por esta zona.- Sugiere el androide

-No te preocupes, solo serán unos minutos.-

Acatando la orden detiene lentamente el vehículo. Frente a ellos custodiado por inmensas murallas de dunas compuestas de arena y de rocas, se encuentra uno de los volcanes más grandes de nuestro sistema solar. Saliendo al exterior, el forastero camina unos metros y se detiene para saludar a Julia 5 quien desde el interior de la cabina lo observa, luego doblando sus rodillas toma un puñado de arena Marciana, la cual firmemente sostiene dentro del puño. –Cierta escritora una vez escribió una magnífica novela donde el personaje principal, un científico un tanto innovador por llamarlo de alguna manera…-–dice a través del intercomunicador de su casco mientras abre su mano y ve como la arena suavemente se desliza entre los dedos de su guante protector-…quien ayudado con un poco de alquimia y sobretodo suerte. Construye vida a partir de algo muerto, un “monstruo” tal como decidieron llamarlo. Pero el miedo del ser humano contra lo que creen pone en peligro sus creencias tanto filosóficas como religiosas, es en realidad el descubrimiento más importante de la trágica historia que ella relata.- Hace una corta pausa y saca de un bolsillo de su pantalón un pequeño recipiente de color gris, el cual abriendo su tapa cilíndrica deja escapar todo su contenido con ayuda del viento. Tanto sus ojos como los del androide acompañan en silencio respetuoso el vuelo de las cenizas. Luego de terminar con su acción sigue hablando.- Y sin embargo, solo se trataba de dar vida…al igual que nosotros aquí y los futuros colonizadores de este paisaje muerto.-

Guarda el recipiente vacio y emprende el regreso hasta el vehículo, mientras piensa en el nuevo “monstruo” llamado Julia 5, de quien aun su reloj de muñeca continúa registrando el tiempo faltante para el fin de su programación. Más tarde ambos retoman el camino que los llevará sin interrupciones hacia el Hábitat. Un sistema de trenes subterráneos movidos por energía solar, diseñado como cualquier gran ciudad, transportará miles de colonizadores humanos diariamente conectando la superficie con diversos núcleos habitacionales ubicados en el interior del planeta. Sus largos pasillos encierran majestuosas estaciones con grandes escaleras y pisos de mármol negro. Cuenta con asientos blancos y algunos mapas de la ciudad adornando sus paredes.

Apilados en una especie de sala como si aguardaran su turno, cientos de mudos androides constructores, luego de haber finalizado su programación básica de trabajo, juntan polvo de olvido sobre su cuerpo esperando quizás ser reutilizados.

-“Bienvenidos al sistema de Metro del Hábitat…”- Informa una voz femenina a través de los intercomunicadores, con amabilidad solicita tomar asiento y colocarse los cinturones de seguridad antes de comenzar el recorrido.

“Niveles de calidad de aire óptimos, temperatura 25 grados, humedad 35 por ciento…” Lee en la pantalla azul que lleva entre sus manos el Forastero. Lejos de generarle la noticia algún tipo de alegría, su rostro solo enseña pura preocupación. Mira el reloj de su muñeca que marca apenas unos minutos faltantes para el apagado del último androide activo sobre Marte. Quien, sentada a su lado, lucha por corregir los nuevos mensajes de error y de mal funcionamiento que invaden la parte posterior de la retina de sus ojos, los cuales comenzaron a surgir con bastante frecuencia hace unas horas.

-Estaba en una encrucijada al estar ayudándote con tu robot femenino…- Dice Julia mientras cae el sol de la tarde y mira fijamente a los ojos de su novio -…pero debes saber que el mío será mucho mejor que cualquiera de los tuyos, ya que ni siquiera realizando un escaneo podrán notar la diferencia entre un humano y él. Le tengo preparado una especie de piel biológica muy igual a la humana, flexible y a la vez muy fuerte. Donde el sujeto podría llegar a sangrar y hasta transpirar como cualquier persona en días soleados y sentir frio en otros casos.

A ver…-Julia esa noche observa la pantalla de su computador personal, se encuentra vestida con una remera un tanto desteñida propiedad de su novio y lleva debajo sólo unos calzones-…una característica general de tu androide femenino podría ser…que escuche el viejo rocanrol que tanto nos gusta a nosotros.-

Recuerdos como sueños que despiertan han estado cruzándose por su cerebro, Julia 5 intenta hablar, contar algo de lo que esta invadiéndola desde la operación pero no puede, un bloqueo general luego del mensaje de “Error del programa” se apoderó por completo de su organismo cibernético y ya nada responde. Luchar contra todo su mal funcionamiento logró agotar la última luz de su batería interna, que se apaga en ese momento.

El forastero no deja de mirarla y de sentir una pena muy grande, que se transforma un poco en esperanza. Se incorpora y en la soledad más absoluta, camina fuera del Tren dirigiéndose luego de atravesar las puertas automáticas, hacia el centro de comando del Hábitat.

El Comando Terrestre debido a las fallas, algo constante en suelo Marciano, no puede mantener ningún tipo de comunicación desde el Marcianizaje del modulo espacial. Pero no pueden evitar cierto festejo mientras veían en los paneles de control, cómo se fueron extinguiendo las luces que indicaban el fin del programa de los androides.

Con el Hábitat terrestre operando al ciento por ciento, las primeras misiones llegarían en menos de 2 años con naves cargando docenas de colonizadores, quienes se encargarían inmediatamente del control del lugar.

Días después un video mensaje emitido en Marte llega a la Base Tierra, rápidamente es llevado a los directivos del programa espacial, quienes en el salón oval se reunieron en forma urgente para poder verlo.

-Imagino, tal cual lo planeado, vehículos espaciales cruzando todo el tiempo por el espacio. Llevando conocimiento y trayendo nuevos colonizadores ávidos de descubrimiento…-Dice el Forastero mientras sentado en una silla, rasca su cabeza y coloca frente suyo la pantalla azul conectándola con la computadora central del Hábitat-…Personas que miraran asombradas el cambio al que logramos someter a un mundo tan desierto como este. Entonces en ese momento pensaremos en nuestros antepasados, quienes miraban a las estrellas tan lejanas, pero si con la punta de sus dedos ellos podían tocarlas una a una, eso quería decir que si encontrábamos la manera de unir la distancia a ellas, como si esa distancia fuera un brazo humano, entonces el horizonte no sería un límite para la humanidad. Por supuesto tenían miedo a lo desconocido ya que es parte de la condición humana.- Una breve pausa hace que recuerde a Julia 5 apagada sobre el asiento del tren y al resto de los androides trabajadores desconectados que se habían cruzado en el camino.

-Luego de la reunión con tu padre…-dice Julia leyendo del pequeño anotador personal que lleva siempre en uno de sus bolsillos -…y viendo de que nos exigirían, en el caso de la aprobación de la fabricación a gran escala de nuestros androides, un protocolo para asegurarse la finalización del programa o, en términos normales sería mejor llamarlo una “Fecha de vencimiento”. Estuve trabajando en una especie de virus, algo que se active momentos antes de que llegue a su cerebro positrónico la orden del apagado. Estaríamos de esa manera creando un puente alternativo, algo parecido a un sueño virtual por así decirlo. Logrando que todos piensen al verlos en que son piezas muertas de museo esperando a ser al menos recicladas, pero mediante un comando o palabra podríamos volver a encenderlos en el momento que queramos…-

“Introduzca una orden_” lee en la pantalla azul el Forastero…”Todo es posible…” escribe finalmente y le da entrada.

Ojos rojos en par iguales a luciérnagas comienzan poco a poco a encenderse en la obscuridad hasta volverse cientos de miles. Saliendo del lugar donde estaban casi ocultos, comienza a llenarse de androides sin rostro la inmensa y futurista terminal de trenes.

Cuando se encienden los ojos pardos que estaban fijos al suelo de Julia 5, se encuentran con los del Forastero.

-No comprendo.- Dice ella.

-Tiempo después de la noticia de la muerte. Su novio, que es tu creador, me operó colocando un modelo de su rostro recubierto con una piel biológica y flexible e implantando en mi sistema células suyas, que por herencia genética su memoria trajeron sueños y esos sueños transmitidos me ayudaron a suplantarlo dándome un completo aspecto humano por lo que nadie nunca notó la diferencia…-Corriendo la camisa al girar su muñeca se quita la mano derecha enseñando en su interior conexiones y fibras conductivas iguales a la de los androides-…no pudiendo soportar su pérdida sin que pudiera impedirlo él decidió rendirse. Suyas fueron las cenizas que arrojé al viento Marciano durante nuestro camino hacia el hábitat. Por supuesto soy el androide en el cual ella trabajaba antes de volverse una viajera espacial.

Las células de la Julia original, son las que vienen invadiendo hace dos días todos tus circuitos, alojando sus sueños en tu cerebro positrónico.- Termina diciendo mientras sonríe.
Sorprendidas por el video mensaje las autoridades debaten entre ellos olvidándose por un momento de la grabación.-…Espero que no les moleste que al arribar a este lugar ninguno de nosotros nos encontremos presentes para poder recibirlos. Despegamos en unas horas.- Finaliza diciendo el Forastero antes de que se oscurezca la pantalla.

Hace tiempo que los potentes motores iónicos de la nave se apagaron. El “Arca” tal como fue bautizada, trajo en éxodo hasta el último de los androides Marcianos.
Los primeros rayos tibios del sol asoman iluminando una de sus lunas y dejando ver las sombras esqueléticas de una gran ciudad en construcción. La magnífica vista desde el borde de los anillos de Saturno es impresionante. Julia 5 y el Forastero sobre un peñasco elevado junto a un pequeño niño androide, asisten a este bello espectáculo de sol por un lado y estrellas y planetas brillantes del otro.

-Aquí culmina mi misión, o comienza?-


F I N

© Claudio Alejandro Castro