Milenios...

25.11.2017 04:56

Milenios

 

Tráiganlo – ordenó el capitán quien fue el primero en llegar a la sala de interrogación.

¿Puedo fumar? – Fueron sus primeras palabras antes de sentarse en la silla plástica.

Adelante – respondió el militar mientras encendía un grabador y acomodaba el micrófono buscando poder tomarle lo más perfecto posible la declaración al experto en genética.

Por favor, cuéntenos desde el principio.- Pidió el doctor de nombre Yuri, quien estaba sentado frente suyo.

Revisó todo el cuarto con la mirada y luego dijo – es como en las películas, dos personas sentadas frente a un detenido, soldados haciendo guardia en la puerta y detrás del vidrio espejado los que no quieren ser reconocidos…- Rió y fumó dos veces para luego agregar -…podría resultarles muy aburrido ¿Puedo dejarles primero una queja? Ya que aún continúo secuestrado, por su nombre doctor usted fue quien firmó la orden para que me traigan.-

Cuando entendamos que cosa no queremos escuchar le diremos que adelante el relato y de esa forma se dará cuenta cual parte es aburrida. Lo escuchamos.- Dijo el capitán quien traía colocados unos lentes gruesos.

Estaba dando clases en la universidad sobre criogenia…-

Está bien, puede adelantar un poco.- Dijo en tono de orden el capitán Defalco.

 

Hola, soy yo de nuevo.- Dijo elevando la voz. – Aquí la señal es muy débil por lo que en cualquier momento puede volver a cortarse la llamada.-

¿Dónde estás?- Interrogó con cierta preocupación una voz femenina del otro lado de la bocina del teléfono.

Muy al sur…- Respondió -…no puedo darte mucha información, ya que está terminantemente prohibido para todo el personal, pero solo me dijeron antes de traerme que mi condición de experto en genética era muy necesaria para lo que encontraron en este lugar. 

Ahora no estoy en el aire ya que los fuertes vientos reinantes en la región hacían imposible continuar viaje de esa forma, por ese motivo la estamos atravesando a bordo de un barco rompehielos comandado por personal militar. Es todo lo que puedo decirte ya que quizás estén monitoreando nuestra conversación, saluda a mi hijo, te amo.- Terminó diciendo antes de desconectar la llamada.

-Señor Dante lo necesitan en cubierta.- Informó el sargento vestido con un uniforme verde quien llegó justo en ese momento.

Luego de colgar la llamada encendió un cigarrillo y lamentándose de no haber podido despedirse personalmente de su esposa, el experto en genética acomodó su tarjeta de identificación de color azul que colgaba de su cuello, antes de emprender el camino que lo separaba del exterior de la nave desde su pequeña habitación dentro de lo profundo del barco.

Un Capitán de nombre Defalco lo aguardaba. A modo de presentación y luego de estrecharle la mano, le entrega una carpeta de color marrón que traía en su frente un sello redondo donde en letras mayúsculas negras podía leerse “material clasificado” y contenía en su interior algunas fotos satelitales.

-Primero que nada…- Dice Defalco con una voz un tanto amable -…debo pedirle disculpas por mis colegas del otro mundo, quienes lo trajeron hasta aquí sin darle ningún tipo de explicación de cuál es su papel en todo este descubrimiento.-

-¿Descubrimiento?- Interrumpe Dante llevando una mezcla de intriga y enojo en su rostro mientras levemente sus manos tiemblan mientras recibe la carpeta -¿Usted me quiere decir que efectuaron un hallazgo tan importante para lo cual, bajo un estricto secreto militar, prácticamente se permiten secuestrar a un civil?-

El Capitán se toma su tiempo en responder, a su alrededor el paisaje presentaba algunos montes blancos con elevaciones de más de mil metros sobre el nivel del mar. Por ser época de verano corto, la noche ventosa y blanca en ese lugar se envuelve bajo un efecto de intensas luces en colores de atardecer y amanecer las cuales suelen durar varias horas.

-Vuelvo a repetir mis disculpas…- Continúa diciendo el Capitán aun manteniendo amabilidad en su voz. -…es que dada la urgencia de los acontecimientos no hubo tiempo para nada formal. Ahora lo dejo con esa carpeta la cual contiene toda la información que se me permite brindarle hasta el momento. Por la mañana llegaremos a la parte gruesa de hielo por lo que deberá abandonar el barco para luego proseguir su travesía por continente antártico mediante el uso de vehículos exploradores.- Dando por terminada la charla Defalco hace un saludo militar y gira el cuerpo buscando retirarse del lugar.

¿Puedo hacerle una pregunta?- Dice llevando cierta duda Dante, el experto en genética.

Sin girar la mirada el Capitán como adivinando dice – estudie la carpeta que acabo de entregarle, quizás dentro encuentre todo lo que necesite para comprender su situación y si, aquí monitoreamos todas las llamadas sin excepción. Que descanse, mañana temprano tendrá un transporte aguardando para trasladarlo hasta la zona cero. Buenas noches.-

 

El experto en genética regresó a su pequeño camarote y luego de ponerse cómodo sobre la litera, encendió otro cigarrillo y abrió nuevamente la carpeta para comenzar a ojearla. Entre los papeles detrás de cada foto halló importantes anotaciones que detallaban lo acontecido en los días previos al descubrimiento.

 

“Foto 1 - Debido a los volcanes aun activos que habitan por debajo de la superficie glaciar de la Antártida. Es habitual encontrar las llamadas polinias (gigantescos agujeros en la tierra) cerca de la costa del mar oceánico, las cuales se logran crear por la acción de los ríos de lava subterráneos, pero en particular este enorme agujero se encuentra ubicado  muy adentro de tierra glaciar, donde no existe ningún tipo de actividad volcánica conocida y eso lo hace único en su tipo.

Tal vez si por error no se habría movido el satélite hacia esta zona jamás hubiéramos descubierto su existencia. No hay explicaciones científicas de cómo se produjo. Solo meras teorías.

Foto 2 – Diversas muestras nos dicen que en la orilla del agujero había capas más finas de hielo, esto nos hace suponer que algo muy grande y pesado se estrelló contra la superficie, lo cual quedó enterrado en lo profundo, pero debido al calentamiento global y a las fuertes actividades sísmicas de los últimos años, esta parte de hielo, al ser mas nueva y no haberse llegado a congelar por completo, ayudó a que se abra dejando a la vista toda su cavidad subterránea.

Foto 3 – A pesar de los fuertes vientos una especie de base pudo instalarse muy cerca de la entrada y gracias a esto hemos descubierto que hay una cierta fuente de calor proveniente del interior del agujero, como si algo, a pesar del intenso frio reinante no ha llegado a congelarse.

 Foto 4 – Descendemos aun mas, encontramos vestigios de microbios y algunas plantas, es increíble que puedan vivir en esta zona tan árida y desierta del continente blanco, donde no hay siquiera animales ni alguna especie de ser vivo en kilómetros a la redonda.

Foto 5 – Casi llegamos adonde se encuentra el punto de emanación de calor, estamos ubicados muy profundo bajo el nivel del mar y por este motivo los altos niveles de presión hacen escasear el aire.

Foto 6 – Hoy hemos alcanzado el punto o zona cero, lo asombroso es habernos encontrado con una enorme estructura metálica, comenzaremos a estudiar el entorno. Vemos una mayor concentración de microbios y una pequeña de musgo a su alrededor, después de estudiarlos junto a los otros científicos notamos que corresponden a los mismos hallados en la superficie, esto no debería llamarnos la atención ya que a una distancia prudencial existen cuevas naturales en el hielo blanco que albergan diversas formas de vida. Por lo tanto podría ser una tremenda casualidad.  Pero lo impresionante es observar que aun podemos encontrar vida, aunque sea de forma microscópica en esta parte tan inhóspita del planeta.”

 

Repasó rápidamente las siguientes fotos a las cuales como contenían formulas y algunos dibujos en lápiz no les prestó demasiada importancia. Ya aburrido y con algo de sueño pensó en dormir, pero en ese momento una hoja con letra pequeña cayó y al tomarla del suelo no pudo evitar abrir sus ojos en señal de sorpresa cuando leyó lo escrito. Inmediatamente se puso de pie y se movió hasta una luz cercana buscando poder ver mejor la parte en la cual hablaban sobre lo que habían encontrado cerca de la enorme estructura metálica.

 

“Hemos hallado distintos tipos de recipientes alrededor de lo que suponemos un meteorito, por su contenido deberemos citar a un genético, pero creemos que los mismos corresponden a espermatozoides y óvulos humanos…”

Y luego la firma de un físico atmosférico de nombre Yuri solicitando la presencia del experto en genética, quien en ese momento entendía el porqué de su situación incómoda en todo este asunto.

 

Ya firme los papeles de traslado, vea que sea entregado en destino lo más pronto posible- dijo el Capitán Defalco.

Sí, señor.- Respondió a la orden el chofer del transporte que retiraba en ese momento del barco al experto en genética, quien enfundado en un traje color naranja se hallaba listo para continuar viaje por tierra polar.

El ruido de las pesadas botas enterrándose en la nieve se podía escuchar perfectamente, luego la puerta del camión de transporte cerrándose, el saludo entre los dos trajo luego un largo silencio.

Es temprano y bajo esta plena luz del día extrañaremos la oscuridad que regresará con la llegada del invierno.- Dijo el chofer.

Es un hermoso panorama para quien no está acostumbrado a verlo. Me llamo Dante. – Dijo el experto en genética.

Aquí terminas olvidándote lo que es pagar una cuenta, no hay problemas con el dinero porque no se utiliza en ninguna forma. Aprendes a autoabastecerte ya que no hay contacto con el “mundo” así llaman al otro continente. Mi nombre es Leon.-

Me imagino. Debe ser muy duro y una experiencia increíble poder adaptarte a los cambios de clima y de luz, tan extremos por estos lugares.- dice Dante y agrega – ¿Cuanto llevas aquí?-

Bastante tiempo, pero ya estoy cerca de poder terminar mi misión.-

¿Te refieres a mi traslado? ¿O tienes otra además de ésta?-

Por un momento Leon, el chofer, lo mira callado antes de volver la mirada al camino y decir -¿Conoces alguna teoría sobre la extinción de los dinosaurios?-

Por supuesto - responde Dante – hay una que es mi preferida, la que dice que una explosión destruyó la capa de ozono volviéndolo letal para todos ellos, incluso algunos sostienen que algo pudo viajar dentro del meteorito causante de la explosión y luego haberse soltado al momento del impacto con nuestro planeta.

Pero yo soy de la teoría de que hubo un desbalance entre carnívoros y herbívoros, esto originó la falta de vegetación al haber un número tan mayor de la última especie, lo cual trajo aparejado la ruptura de la capa de ozono y por consiguiente la extinción de casi todos los animales prehistóricos grandes, que no estaban preparados para semejante acontecimiento. Algo más terrenal que una invasión del espacio.-

 No es mala esa teoría – dice Leon – pero puedo alimentar la primera con algunos datos más, como que una raza más inteligente al haberse destruido su mundo vino en ese meteorito, con planes de conquista mediante la esclavitud y en algún caso con el tiempo, llegar a enamorarse de esos esclavos.-

Podrías estar en lo cierto, numerosos textos religiosos y de otras culturas nombran seres de muy alta estatura, hasta citan que nosotros a su lado parecemos simples langostas - dijo Dante -¿Acaso tienes alguna prueba que pueda apoyar tus palabras?-

Justo en ese momento, Leon detiene el motor del vehículo frente a un poste de metal, el cual es utilizado mediante pequeñas flechas de diferentes colores, para señalar las ubicaciones de las distintas bases de investigación científica correspondientes a los países que habían declarado anteriormente derechos sobre el continente blanco.

-Desde aquí estamos en tierras sin dueño, ningún país se adentra a esta parte ya que por su clima es la más difícil del continente. – Bajando la mirada por un momento, antes de encender nuevamente el motor recuerda sus palabras “hasta llegar a enamorarse de sus esclavos” y piensa en alguien en particular, una bella mujer humana que lo abraza y lo besa con lágrimas en sus ojos, alguien cuya sonrisa lo hacía sentir en el paraíso y agrega  con cierta melancolía en su voz – cuando lleguemos a la zona cero obtendrás tu respuesta.- Luego continúa marcha sin volver a decir una palabra.

A su lado el experto en genética lo mira con intriga y asombro. Pero no vuelve a hacer otra pregunta al respecto. Solo revisa la carpeta marrón buscando alguna otra información entre las hojas a las cuales por cansancio, no le había prestado mucha atención la noche anterior.

 El teléfono móvil de Leon suena al haber recibido un mensaje.

“Aborten la misión y regresen, se encontraron altos niveles de radiación por lo que se aconseja a todo el personal, civil y militar, abandonar la base de zona cero a la espera del envío de los correspondientes trajes especiales, repito no ir hacia zona cero hasta nueva orden.” Leyó en la pantalla, pero en silencio guardó el teléfono sin hacer comentarios. Luego de unas horas llegaron a la base que se hallaba completamente abandonada y desierta para ese entonces.

-El meteorito tiene un mecanismo de defensa, una especie de trampa - dijo el chofer

-¿De qué hablas?- interrogó Dante.

-Lo siento, debería haberte dicho esto antes, pero mi misión no me permite hablar con nadie más, es muy difícil cuando tienes que explicar que no eres de este tiempo y que alguna vez en el pasado pensaste en rendirte.-

Sigo sin entender.- Agregó con cierto mal humor en su voz Dante.

Mordiendo sus labios y sabiendo que no disponía de mucho tiempo Leon dijo mientras señalaba hacia su derecha – si tomas este vehículo y sigues en línea recta hacia esa dirección, hallaras una base donde podrás descansar y esperar por tu rescate. Los tratados internacionales de cooperación así lo exigen, por lo que no podrán negarte su ayuda.  –

Te agradezco tu consejo pero ¿Por qué debería irme? Si apenas hemos llegado.-

Porque existe cierta radiación cerca del punto de la zona cero, la cual te mataría en cuestión de algunos minutos.-

¿Y a ti porque no lo haría? –

Doblando hacia arriba la manga de la camisa del uniforme militar, Leon retira su arma reglamentaria y luego de colocar la mano sobre el tablero del vehículo apunta directamente hacia su brazo mientras dice – sobre los seres que hablábamos antes, los gigantes, quiero decirte que ellos, como una raza inteligente la cual eran, trajeron mucho avance científico para esos tiempos, y entrenaron a humanos a quienes tomaron como leales súbditos en el arte de las ciencias espaciales, una de esas personas creó una forma de vida entre orgánica y artificial, a la cual llamó “Milenio” quien luego fue algo así como la herramienta utilizada para poder terminar con la esclavización de los gigantes. Alguien quien tuvo la suerte de ser creado con una “Exopiel” cubriéndolo por dentro y por fuera, un humano superior a los demás. Alguien inmortal, alguien a quien tienes ahora frente a ti.- El disparo del arma quebró la quietud del lugar. Como un acto reflejo Dante usó su brazo para ocultar el rostro. Pero luego se sorprendió cuando buscó con la mirada al chofer y lo encontró rodeado del humo del disparo y sin alguna herida o rasguño aparente.

 

¿Y usted que hizo?- El capitán llevando intriga Interrumpe el relato de Dante.

Por un lado sin traje anti radiación – Responde –y por el otro que no le encontraba mucho sentido el arriesgar mi vida, cuando todos los demás ya se habían ido, teniendo delante mío todo ese panorama opté por seguir su sugerencia y tomé el vehículo, para ir hacia la estación científica más cercana.-

¿Pero porque demoró tanto en arribar?-

Tendrán que disculparme, pero como no soy de esta zona me perdí al tomar una curva, por lo que tuve que andar más de la cuenta hasta finalmente tener la suerte de poder hallar una estación que me brinde auxilio.-

¿No tiene más nada para agregar?- Preguntó el doctor.

No, la última vez que vi al chofer del vehículo fue esa. Lamento no poder ayudarlos con más que con mi corto relato, pero ahora quisiera poder regresar con mi familia.-

El capitán apagó el grabador dando por terminada la entrevista, luego todos se retiraron y le pidieron al experto en genética que aguarde sentado en el lugar. Dante un poco más tranquilo sabiendo que prontamente regresaría a su vida habitual, encendió un cigarrillo mientras en su mente, los acontecimientos del día anterior aún se hacían eco.

 

Quieres que me vaya por ese camino – dijo señalando hacia su derecha - pero el venir hasta el rompehielos significa que en el fondo precisas de mi ayuda. No imagino para qué, pero si así no lo fuera te habrías evitado todo este trabajo engorroso.-

Leon aun sosteniendo el volante del camión en sus manos responde – Leí por tu legajo que sabes de criogenia, campo que desconozco, no te haré perder tiempo relatándote mi vida, pero en resumen llevo muchos siglos en este mundo intentando poder hacer dos cosas, una acabar con los gigantes que nos habían esclavizado buscando evitar que puedan alguna vez regresar y la otra, la más importante de todas, hallar a mi esposa, mi creadora. Quien fue secuestrada por su rey y traída a este meteorito, que oculta una nave espacial la cual es utilizada para poder esclavizar y conquistar otros mundos.-

 

Antes de descender del vehículo, Leon entrega a Dante cinco anillos, los cuales eran para colocar en su cuello, manos y tobillos y se activaban automáticamente al detectar cualquier tipo de radiación formando una suerte de traje protector invisible.

-Con esto estarás seguro ante la radiación.- Dijo Leon.

-Eso espero, no me gustaría abandonarte antes de terminar tu aventura.- Respondió un sonriente Dante.

-Sé que es difícil pero confía en mí. Eres la única persona que puede ayudarme a recuperar a mi esposa cuando se la arrebatemos a los gigantes.-

-Por cierto y perdona mi curiosidad…- Interrumpió Dante – ¿Cuanto miden exactamente estos gigantes? –

-En un día de pleno sol perfectamente podrían darte sombra. 7 metros, no he visto más altos que eso.-

Sí que son altos.- Dijo Dante sorprendido.

Caminaron un corto trecho hasta llegar a la entrada de la caverna.

-Podrías meter un Boing 737 dentro y aun te quedaría espacio por ocupar.- Dijo Dante al ver el impresionante hueco formado en el hielo.

-Lo necesario para destruir un mundo y construir otro nuevo. Descendamos- Agregó Leon.

Entre penumbras y algunos rayos de luz del sol armados con arneses, cuerdas, cascos con luz y otros instrumentos comenzaron a bajar. El camino efectuado por los primeros exploradores científicos y militares se encontraba marcado con luces, por lo que se les hizo más fácil recorrer los largos 3 kilómetros y medio de profundidad hasta poder hallar el casco del meteorito.

¿Sientes eso?- Dijo Leon.

Sí, estamos en lo profundo de la Antártida y por el contrario hace calor ¿Qué crees que sea?- Respondió Dante

El atractivo mar de estalactitas de hielo que están sobre nuestras cabezas posee una larga formación, eso demuestra la antigüedad de esta caverna y que serían muy peligrosas si te cayeran encima. Sumado a eso el calor que viene desde adentro se puede interpretar de una sola manera, que un rio de lava se encuentra debajo de donde estamos ubicados ahora.-

Si esas son las buenas noticias, no me da mucha esperanza para recibir las malas…- Dice Dante y agrega -¿Y cuál es tu plan, si puedes contármelo?-

La inmensa mayoría de los gigantes perecieron a causa de un virus terrestre del cual no poseían inmunidad alguna, pero que apenas hizo estragos entre los humanos. Viendo que la única manera posible de estudiar su origen sin exponerse era a través de científicos humanos, fue que accedieron a enseñarnos su cultura milenaria. Mi esposa fue elegida para ello. Comenzó a trabajar en el desarrollo de un recubrimiento sobre la piel resistente a todo, que pueda a su vez cubrir todos los órganos internos, pero cuando tuvo terminado lo que se llamó “Exopiel” me la colocó a mi antes de que ellos pudieran enterarse de la finalización de su trabajo.

El rey de los gigantes, quien se había enamorado de ella, decidió ante su traición raptarla y llevársela junto al ADN de muchos humanos a los cuales, cuando encontraran otro planeta apto para su vida, los clonarían para que puedan continuar con su trabajo de esclavos.

Habiéndole robado algunas armas, pudimos mediante un disparo de nuestras líneas de defensa, evitar que dejen nuestro mundo. Su nave cayó pero en ese tiempo no poseíamos la tecnología suficiente para poder rastrear el lugar del impacto y cuando se abrió este agujero por fin supe donde estaba ubicada.

Los restos de recipientes conteniendo ADN humano significan que en el pasado la colisión formó un gran daño en su estructura, usaremos ese lugar para poder ingresar y salir del interior del meteorito.-

¿No pensaste en que tal vez ella ya no exista? Podría ser una opción - Preguntó Dante.

Cada noche de todas las noches lo hago… - Responde Leon bajando la mirada mientras un trazo de melancolía se dibuja en sus ojos intensos- …es extraño lo sé, arrastrar este dolor inmortal que se alimenta de cada latido, de cada suspiro, de todos mis recuerdos y peor aún es que hagas lo que hagas la duda de saber si sigue con vida no te abandonará ni un segundo, pero si su belleza no me hubiera dejado de visitar en mis sueños, tal vez hace mucho habría dejado de perseguir su dulce fantasma. -

Está bien lo entendí – dice Dante levantando una ceja – Tengo familia y sé sobre esa necesidad, de querer llegar y abrazarla y de poder compartir cada minuto a su lado, pero pongámonos en movimiento que tanta cursilería me está matando, averigüemos si tu corazonada de enamorado es cierta.-

Ambos hombres ríen por un momento mientras toman aire antes de continuar camino.

Ya no reconozco este mundo…- dice Leon -…no se hacia dónde va pero lo que me deja tranquilo es que nosotros elegimos hacia donde y no siendo esclavos de alguien. Aquí, aquí creo que es.- Leon señala hacia el meteorito. La estructura tenía varios agujeros pequeños y uno, por el cual ellos entrarían, de un tamaño semejante a cuatro camiones.

Una vez en su interior León caminaba por delante y el experto en genética lo seguía a corta distancia, su corazón palpitaba acelerado y sudaba de miedo aunque el frio arañaba en ese lugar. El silencio era tal que podían escucharse como a lo lejos algunas gotas rompían contra el piso. Un olor a humedad y paso del tiempo impregnaba el aire.

Mientras eran abrazados por sombras espectrales sus ojos se iban acostumbrando a la poca iluminación proveniente de sus cascos, descendieron por escalones interminables y cruzaron inmensos accesos sin puertas que dividían niveles con inscripciones en lo alto prácticamente borradas. - ¿Trajiste algo en esa mochila que tienes? - Preguntó Dante cortando el silencio.

-Suficiente explosivo para enterrar este meteorito en la nieve para siempre.-

-No hemos encontrado hasta ahora a ningún guardián aquí dentro ¿Donde crees que estarán todos?-

-¿Si estuvieras encerrado y tu cálculo más probable es que en mil años podrías lograr salir qué harías?-

-No lo sé ¿Tal vez dormir?-

-Exacto, ahora si los mecanismos de defensa se activaron y provocaron la radiación como método de defensa, es probable que luego esto haya encendido algunas cámaras criogénicas por lo que seguramente pronto nos encontraremos a algunos de ellos caminando y listos para la defensa.-

-¿Y tenemos nosotros algo con que defendernos?-

Metiendo la mano en su mochila Leon saca dos armas que poseen un cañón grueso como el tamaño de una manzana. Entregándole una a Dante dice – es como un arma automática de 9 milímetros, solo que dispara una capsula de color verde que contiene un virus mortal para ellos, el de la gripe.-

-Esto cuanto demora en hacerles efecto.-

-Inmediato, vez como una nube verde los envuelve y luego caen muertos. No importa donde les peguen las balas.-

-Sí que es efectivo entonces.- Dice Dante respirando entre dientes.

Llegaron a una especie de puente largo y sombrío que unía los dos lados de la nave. –Aquí es.- Dijo León señalando hacia las paredes que se encontraban plagadas de ambos lados, hacia adelante y hacia atrás de ellos, con un océano de cámaras criogénicas equivalentes a un edificio de 100 pisos ocupados por miles de gigantes, quienes dentro de las capsulas ubicadas una encima de la otra, se hallaban de pie y con sus rostros dormidos apuntando hacia el vacio.

-¿Trajiste más balas?- Pregunta con cierta ironía Dante mientras levantaba ambas cejas, con la mirada seguía encontrando gigantes a su alrededor.

Se escuchó decir a una potente voz -Leon, enemigo ancestral del rey.- Cuando ubicaron con la mirada a quien había efectuado la frase ambos hombres tuvieron que rápidamente retroceder un paso.

Luego de un prodigioso salto desde las alturas el rey de los gigantes aterrizó con sus piernas dobladas hacia adelante. El impacto de su caída sacudió todo el puente logrando desprender algunas pequeñas partes.

Entre sus enormes brazos musculosos traía una cámara criogénica la cual suavemente colocó sobre el piso. –Voy a ahorrarte el viaje…dijo clavándole a León una mirada desafiante mientras desenvaina una espada -…mira quien viene conmigo.-

Dante levanta el arma buscando apuntar al gigante – ¡Espera! – Exclama Leon con desesperación en su voz. –Si agujereas el vidrio de la cámara criogénica mataras a mi esposa.-

¿Y qué sugieres?-

Esperar a ver su jugada.-

El rey de los gigantes camina por detrás de la cámara criogénica mientras arrastra la punta de su espada contra el piso, el acero al rozar la piedra emite un sonido parecido a un rugido de una fiera que necesita alimentarse de sangre, lleva colocados cinco anillos dorados parecidos a los que Leon le entregó a Dante antes de ingresar a la caverna. En su rostro enseña una gran cicatriz que cruza por sobre su ojo izquierdo. –Vine a este mundo…- dice  -… queriendo traerles el conocimiento que les faltaba, antes de mi llegada eran unos simples campesinos sin orden adorando dioses, pero uno de carne y hueso vino a unirlos a todos.-

Solo viniste – interrumpe Leon llevando una mirada fuerte que no admite replica - con la idea de hacer un mundo oscuro donde todos los hombres sean tus esclavos, pero terminaste dándote cuenta que el acero de los tiranos siempre chocará contra el acero de la libertad.-

En nuestro último encuentro me quitaste un ojo, yo haré realidad tus peores pesadillas y te quitaré más que eso…- responde con furia en su voz el rey de los gigantes, golpeando su rostro con la vaina de su espada activa el mecanismo de los cinco anillos, una armadura dorada con dos cuernos en su parte superior cubre todo su cuerpo dejando solo libre la parte de sus ojos -…puedo destruirte con solo hacer que falte la luz de tu vida. Arroja todas tus armas o cortaré a la mitad a tu esposa y por supuesto, luego seguiré contigo.-

León al ver como su enemigo coloca la espada sobre uno de los costados de la cámara criogénica dice -bien, tú ganas, dejaremos nuestras armas pero no le hagas daño. – La distancia que los separaba no le daba el tiempo suficiente como para intentar alguna acción que frene la mano del gigante.

Pero si dejamos nuestras armas primero nos matará a nosotros y luego a ella ¿Estás loco?- Pregunta Dante.

Quitándose la mochila y soltando su arma para luego patearla hacia el gigante León gira la mirada buscando al experto en genética –mientras lucho con él acércate hacia la cámara criogénica y haz tu trabajo.-

¿Cómo vas a luchar sin armas?- Dante quien en ese momento también tira su arma y la patea en dirección hacia el gigante pregunta llevando miedo en su voz.

-¿Recuerdas a David y Goliat?-

¿En serio? Pero Goliat no llevaba encima una máscara que impedía pegarle con algo.-

Me encanta improvisar, pero si tienes una mejor sugerencia la escucho.-

Tú luchas, yo me encargo de tu esposa.- Responde Dante sin dudar.

Hombre y gigante se acercan hacia el centro del puente y es el rey de los gigantes, mientras gruñe y aprieta sus dientes, quien hace su primera movida lanzando un golpe con su espada de izquierda a derecha sin resultado. Leon estirando el cuerpo hacia atrás logra esquivarlo. Retrocede unos pasos y decidido primero da un formidable salto hacia adelante y luego dando un giro en el aire, echa todo su peso sobre el  codo logrando destruir la máscara dorada y deformándole los labios en el mismo golpe.

El gigante tambalea y limpia la sangre de su boca sorprendido por la acción de Leon.

-Ahora estamos iguales.- Dice el Milenio mientras saca un pañuelo de su bolsillo con el cual envuelve una pastilla de color verde.

Antes de tu llegada cazábamos de esta manera.- Dice Leon – nos acercábamos sigilosamente hacia la presa, quien paralizada sabiendo que no tenia escapatoria nos observaba. Alrededor suyo todo se llenaba con un olor característico de cuando una presa se da cuenta quien es el cazador. El mismo que tienes tú en estos momentos, ese olor a miedo que hiela la sangre y confunde los sentidos. Si estás preparado para el final te espero.- Termina diciendo.

El gigante levanta su espada y asiente con la cabeza antes lanzar un grito y correr hacia donde se encontraba el Milenio.

Buscando asestar un golpe fatal en su enemigo baja la espada utilizando todas sus fuerzas. Leon adivinando su movimiento mientras sigue agitando el pañuelo corre también y se tira hacia adelante logrando pasar por debajo de las piernas del gigante.

Unos metros más atrás el Milenio tira el pañuelo vacio y se pone de pie mientras el gigante con su cuerpo temblando se encuentra dándole la espalda arrodillado sobre el piso.

Dante ¿Cómo vas?- Pregunta Leon sin quitarle la mirada de encima al gigante.

Es increíble, la cámara está quitando el líquido refrigerante del cuerpo de tu esposa y regresando su sangre, en unos momentos ella despertará de su sueño.-

León pasa a un lado y observa como unas suaves estelas de humo verde abandonan el rostro del gigante y luego como este baja su cabeza y queda muerto en esa incómoda posición. Tomando la mochila se demora unos minutos colocando las cargas explosivas, cuando finaliza regresa hacia donde se encontraba Dante.

Creo que alguien quiere saludarte.- Dice Dante sonriendo.

La esposa y Leon se buscan con la mirada y cuando se encuentran se abrazan y se besan interminablemente.

Dante un poco incomodo dice – creo que debemos irnos, los demás gigantes no tardaran mucho en despertar y no quiero pasar otra vez por la experiencia de enfrentarlos.-

Tienes razón – responde Leon – Ya tendremos tiempo para ella y para mí, encontré el tablero que desconecta los sistemas de defensa por lo que cuando salgamos no tendremos problemas con la radiación. En marcha.-

 

¿Porqué no damos aviso a las autoridades y que se encarguen ellos?- Pregunta Dante ya en la superficie.

Tú sabes cómo termina siempre eso. Nos volveríamos a encontrar con ellos en el futuro. Terminemos con esto.- Respondió Leon.

¿Nuestras armas de hoy en día no podrían hacer ese trabajo?-

Lamento decirte que ni uniéndolas a todas podrías eliminarlos. Yo lo vi en el pasado, muchas culturas esclavizadas, no viviremos nuevamente esa experiencia. Gracias por tu ayuda, como dije al principio tomando ese camino llegarás a una base internacional. Nosotros tomaremos otro vehículo para escapar de la zona cero.-

Luego de estrechar la mano de Leon, Dante le da un abrazo de despedida y luego sube al vehículo. Dejando la zona observa por última vez a Leon junto a su esposa quienes tomados de la mano saludan despidiendo al experto en genética. Cuando llega a la mitad del recorrido escucha una explosión tan potente que sacude todo el lugar.- Todo terminó.- Piensa sonriendo.

 

 

El capitán Defalco aparece y dice –por rutina tengo que volver a preguntar ¿Tiene algo más para agregar?-

Ya le dije que no.- Responde Dante – Deje al chofer y me fui hacia la base. Luego escuché la explosión. Más no recuerdo.-

Está bien puede irse-  Termina diciendo el capitán mientras se quita la gorra y rasca su cabeza.

 

Afuera estaban aguardando su hijo y su esposa. Luego de pedir disculpas por su ausencia Dante dice llevando lágrimas de emoción por el reencuentro – no quiero regresar a mi trabajo, sino a ustedes. Hace tiempo que no disfrutamos de unas vacaciones familiares, voy a pedir una larga licencia en la universidad y luego nos iremos hacia el lugar que ustedes elijan, lo único que les pido es que no haya nieve alrededor.-

 

 

F I N

 

© Claudio Alejandro Castro