Odisea: Orígenes
Odisea: Orígenes
PARTE 3
“A quien encuentre este cuaderno de notas quiero contarle porque es importante destruirlo junto a lo que está enterrado unos metros debajo.
Todo comienza con la historia de Odisea, un pueblo fundado por inmigrantes chinos divididos particularmente en dos grupos, unos eran campesinos mientras que los otros se dedicaban al cultivo de arroz, pero todos ellos formaban una comunidad de gente humilde y pacífica y continúa con la visita de un circo con una pista de arena circular y tribunas de madera, el primero que pasaba por nuestro pueblo, con sus hermosos caballos y acróbatas quienes lanzaban fuego con su boca y payasos especializados en malabarismos con sus pies y manejo de varias pelotas de cuero en el aire. También incluían seres o fenómenos raros con características grotescas y deformes, leones enjaulados y una enorme elefanta cuya dueña era una gitana tarotista. Eran como una tribu mágica que viajaba de pueblo en pueblo. Pero, curiosamente, entre tanta alegría apareció en escena la tragedia. La elefanta espantada por un disparo falso de cañón corrió entre las calles de tierra y piedra con tanta mala suerte que aplastó a una niña del pueblo y esa niña era la hija del comisario. Enojados los habitantes vinieron a mí, quien soy la máxima autoridad ante ellos y pidieron justicia. Entre los consejeros y el representante del circo llegamos a un acuerdo. Colgaríamos al paquidermo delante de todos. Lo sé, es algo aberrante para los ojos de cualquiera, pero me pareció la mejor manera de que no haya tantas muertes innecesarias. Luego de ejecutada la sentencia y con la elefanta muerta, la muchedumbre, lejos de calmarse, se agruparon nuevamente y quemaron la carpa de dos colores y las gradas de madera y para poder calmarlos tuve finalmente que expulsar a los extranjeros de nuestras tierras. Pero antes de abandonar el pueblo, la gitana, quien era la dueña de la elefanta, dejó una maldición pesando sobre nuestros niños la cual para todos nosotros pareció una simple broma de muy mal gusto.
Nos llevó un tiempo darnos cuenta de que al partir se habían dejado olvidado a uno de sus fenómenos. A un ser muy diabólico y espeluznante, alguien a quien llamamos "el que no duerme en las noches". Dirigí hordas de personas quienes se iluminaban con antorchas y lámparas con una mecha sumergida en grasa. Armados con espadas y trinchetas rastrillábamos cada rincón del pueblo buscando cazarlo, pero sin éxito alguno, mientras noche a noche continuaban las horribles matanzas de mujeres y niños quienes eran mutilados sin piedad ni misericordia alguna, recuerdo haber cargado decenas de cuerpos con su garganta destrozada mientras pequeños golpes eléctricos llamado escalofríos recorrían mi piel y su sangre inocente me impregnaba la ropa. Cada mañana quemábamos pirámides de cadáveres que ardían bajo los primeros rayos del amanecer.
Hasta una noche, en la cual alguien alto y delgado se sentó delante mío para presentarse.
Un caballero de piel pálida con aspecto refinado vestido con un elegante traje negro y bastón con empuñadura de dragón plateado, se quitó su sombrero de copa y enseñando sus perfectos dientes blancos dijo con una mirada tenebrosa y profunda que había venido a proponer un trato justo y luego para no dejar dudas de quien era detalló como asesinó a cada una de las personas. Vino esa noche con una solución definitiva, el cual consistía en beber de su sangre señalando que, si luego de mi transformación él moría, entonces la matanza al fin acabaría. Acabarían las muertes y los estremecedores gritos durante la noche junto al hedor a carne putrefacta y moscas. Creí que era la solución a todas las muertes. Una muerte dulce que nunca iba a matarme pero que nos libraría del ser oscuro de cabello color gris ceniza a quien le tenía delante – “El igualarlo en fuerzas sería la ventaja necesaria para poder matarlo.” - pensé. Lo llamativo era que a pesar de que sus ropas olían a cementerio, verlo directamente a los ojos te embriagaba con cierta paz que nunca había visto en otra persona. Soy alguien lento que analiza todo el panorama completo, pero está vez fallé y mi falla trajo consecuencias muy terribles. Quizás en ese momento el deseo de terminar con el ser despreciable que tenía delante mío nubló mi inteligencia. Fui tan estúpido para no darme cuenta de que estaba siendo usado, en realidad esa proposición tan generosa era un simple engaño. Ese ser inmortal, asqueroso y ermitaño con unas curiosas uñas largas con cierta curvatura dándoles forma de garras, quizás cansado, solo buscaba un sucesor que pueda continuar con la maldición. Así fue como accedí a participar con la esperanza de salvar a mi gente. Pero en realidad los condené a todos a ser cazados por uno de sus propios compatriotas. Su muerte solo traería el inicio a la maldición sobre Odisea.
Amenazamos a los que estaban esa noche en la reunión con cortarles las manos y sus lenguas si decían algo sobre todo esto. Por eso la historia quedará en el olvido para las siguientes generaciones.
Ahora que sabes todos los secretos de este lugar. Huye, huye lo más lejos que puedas. Pero primero quema todo. Reduce todo a cenizas si quieres vivir y ver vivir durante muchos años a tus amigos y parientes. Si quieres que el mundo mañana siga siendo luz y no oscuridad y muerte en todos sus rincones. Quema todo hasta sus cimientos antes de irte ¡Antes de que el mal escape!"
En la mayoría de los pueblos existen leyendas urbanas, algunas con historias mucho más increíbles y sombrías que otras, como la de Odisea. Pero nunca imaginé que una simple granja totalmente abandonada y lejos de todo, de clima caliente y húmedo, la cual hace unas semanas pensando en reformarla por completo me animé a comprarla, albergara en su interior tantos secretos. Ni mucho menos que esos secretos fueran tan oscuros y sangrientos.
Oscuros como una noche espectral dentro del mayor valle de sombras sin estrellas titilantes ni perros salvajes aullando a una enorme luna redonda. Sangrientos como si el vientre del pueblo se mudara a lo profundo del infierno en un abrir y cerrar de ojos.
Durante su enfermedad mi padre no mostró señal alguna de dolencia, quizás el dolor no fue el suficiente para lograr quebrar su fortaleza, ni mucho menos pudo borrar en ningún momento su amplia y contagiosa sonrisa. Recuerdo que la llamaba “la muerte dulce”, así se refería a ella, la cual parece nunca torturar tu alma y serenamente lo acompañó hasta la víspera de una mañana fría de invierno. Antes de morir pidió que me ocupe del negocio, una constructora pequeña fundada por mi abuelo. Era joven en ese momento. Recién había comenzado mis estudios académicos.
Una década después y con la constructora convertida en una gran compañía, llegó el momento de la expansión, por eso opté por comenzar a colocar sucursales en diferentes ciudades, esa decisión fue la que me trajo a Odisea, un pueblo fantasma que se encontraba totalmente desierto y sus tierras fueron puestas a la venta a muy bajo precio.
Junto a Manuel, mi mejor amigo (quien además era mi socio) y veinte trabajadores nos pusimos en marcha hacia el lugar. Una caravana compuesta por diez camiones de gran porte nos acompañaba.
Dos días de trabajo nos llevó entre armar el campamento, limpiar la zona y nivelar el terreno, luego comenzamos a excavar zanjas para cimientos con los enormes y pesados retro excavadoras utilizados generalmente en las construcciones (a las que llamábamos cariñosamente bulldogs por su graciosa forma).
Pero todo cambió al llegar la cuarta noche de nuestra estancia en el pueblo abandonado. Cuando una inmensa niebla fue cubriendo el cielo y las aves en los árboles automáticamente dejaron de cantar y un silencio de sepulcro se adueñó totalmente del espectro nocturno. Salí de mi carpa dispuesto a caminar y en mi andar crucé al cocinero del grupo, quien lavaba los platos luego de terminada la cena. Anduve una larga distancia hasta que sentí un leve zumbido seguido de un golpe seco cerca de mí, como el efectuado por una caída desde lo alto, y mi rostro se llenó de asombro al encontrarme otra vez con el cocinero, quien ahora estaba tirado en el suelo y apenas podía respirar, solo emitía un leve quejido. Rápidamente me acerqué y lo primero que observé fue su garganta desde donde salía una gran cantidad de sangre. Intentó balbucear algo, pero murió unos momentos después sin que pueda hacer nada por él. No había señales de lucha ni de pisadas de animales a su alrededor, era como si hubiera aparecido de la nada.
Tomando el walkie tokie llamé primero a Manuel para darle la triste noticia, pero desistí después de varios intentos al no obtener respuesta alguna. Luego puse en alerta a los demás trabajadores, quienes acudieron en los bulldogs y me ayudaron a transportar el cuerpo al campamento.
El walkie tokie sonó y al responder la voz de Manuel parecía una mezcla de espanto y agitación. También iba en dirección hacia el campamento luego de haber terminado de revisar la zona de las zanjas excavadas y traía en su regreso importantes novedades.
-Perdóname, - dijo al entregarme el cuaderno de tapa roja y continuó hablando -pero cuando leí la fecha en la que fue escrito…1710, pensé que era simplemente una mentira buscando atraer turismo y fue por eso qué no dije nada. Lo hallamos junto a una cuadrilla de trabajadores y bromeamos mientras leíamos sus líneas. Entonces tomando un cuchillo y cerrando mi mano izquierda sobre su hoja brillante y afilada les dije mirándolos a los ojos “vamos a realizar una prueba” y lo deslicé intentando no provocar una seria herida. Las gotas de sangre rápidamente cayeron empapando la tierra por debajo de nuestros pies. Luego nos reímos y por último guardamos un acentuado silencio y fue cuando comenzamos a escuchar fuertes ruidos como si un gato estuviera arañando una caja queriendo escapar, sin pensarlo dos veces corrimos buscando salvar nuestras vidas, pero por encima nuestro un ser siniestro que no tenía miedo en sus ojos flotaba en el aire y se llevó a dos compañeros mientras una especie de lluvia de sangre todavía caliente caía sobre nosotros. Encontramos el cuaderno en la zona que nos había tocado trabajar y fue exactamente donde hicimos el agujero para los cimientos de la esquina sur. Estábamos tan lejos del campamento por lo que nadie se percató de lo que habíamos hecho. Sin querer todo se fue al carajo luego de mi macabro hallazgo. -
Terminó diciendo entre lágrimas mientras caía al suelo sobre sus rodillas. Me agaché un poco para poder estar a su altura y sacudiendo sus hombros dije - por lo que describes estamos ante un vampiro y la única manera de que no logré salir de aquí, es si lo destruimos antes del amanecer, antes de transformarnos en los primeros soldados de su vasto ejército.
Necesito que ahora te enfoques, no tenemos armas y mucho menos tiempo de esperar alguna ayuda externa, por eso toma los hierros que trajimos para las estructuras y afílalos en las puntas lo más que puedas, usaremos las pistolas para clavos para defendernos y nos moveremos utilizando los bulldogs. -
- De ser cierto todo lo que dice en el cuaderno, entonces ¿Cómo puede ser que la maldición siga sobre Odisea? – preguntó Manuel - Nos contaron que todas terminaron cuando el espíritu de la gitana, en las ruinas de la vieja iglesia, la dejó sin efecto hace como 50 años. -
-Claro que la quitó. -dije- pero a los niños y habitantes de Odisea. Pero nosotros - respire hondo y baje mis hombros cómo resignado ante la realidad - nosotros no somos de Odisea y por eso estamos muriendo y de no detener esto. Todas las ciudades del mundo caerán una a una hasta que nos extingamos en lo que dura un parpadeo. -
Me incorporé y luego tomando mi casco de protección giré mi cuerpo para irme.
- ¿A dónde vas? - preguntó Manuel con su voz un tanto temerosa mientras limpiaba sus lágrimas.
-Tengo una idea - respondí - pero primero deberemos preparar el terreno y el único lugar donde se me ocurre esperarlo es donde yace su tumba eterna. Lo que renació esta noche de entre los muertos debe morir esta noche. –
La gigantesca explosión del bulldog debe haber resonado a muchos kilómetros de distancia.
Un enorme aro de fuego de mucha altura se encendió a nuestro alrededor dejándonos ubicados en el medio mientras en ese momento una fina lluvia comenzaba a caer. El ser que no daba el mínimo indicio de esconder la salvaje bestia que habitaba en su interior sobrevoló varias veces observando de qué no teníamos escapatoria alguna de ese lugar, quizás su plena arrogancia ayudó a que totalmente confiado ponga sus pies sobre la tierra.
-A quien esté a cargo lo mataré a lo último- gritó.
-Hoy ninguno de nosotros piensa en morir, tenlo por seguro- subido a uno de los bulldogs excavadores respondí mientras encendía su poderoso motor.
Nos miró a todos y luego lanzó una risa terrorífica y maligna. Caminó muy seguro varios pasos hasta sentir la tierra desplomarse debajo suyo. Pero, en lugar de caer, flotó en el aire y cuando miró hacia abajo encontró varias hileras de hierros afilados que fueron enterrados previamente en un agujero el cual habíamos disimulado con tierra y ramas. -Es increíble - dijo en tono de burla y soberbia - pero estás intentando matarme con una trampa infantil- lo miré mientras levantaba el hacha que traía en mi mano. -nunca dudé de tu inteligencia -grité - pero solo preparamos una distracción y te detuviste justo donde quería - para luego cortar una soga próxima a mí. Una especie de pared armada con ramas y sogas y más hierros afilados, la verdadera trampa, salió disparada en su dirección. Escuchamos el sonido del impacto mientras los hierros se iban enterrando en su cuerpo y la sangre salía a borbotones. Empujado por la trampa y el fuerte golpe terminó incrustado unos metros más atrás contra el bulldog que aún seguía en llamas. Aceleré a fondo y salté en el momento justo antes de que la excavadora se estrelle contra el vampiro y que los hierros puedan atravesarlo totalmente. Luego tomé una sierra circular y trepé hasta quedar a la misma altura. Observé que ya no sonreía y su rostro estaba completamente empapado en sangre y lluvia, levantó la mirada y dijo con un hilo de voz muy débil - quise liberar al pueblo de mi pecado. En otras palabras, me condené dos veces a caminar en el infierno. Uno que camino en este momento y el otro que me espera cuando me mates. Pero ni siquiera eso pudo detenerme cuando sentí el agradable ruido a música de sus latidos y el aroma a sangre fresca de ustedes cerca mío. –
- ¿Sabes? - dije mirándolo fijo mientras acercaba la sierra circular a su cuello – la diferencia entre mi padre y tu es que tu muerte no va a ser tan dulce como esperabas. –
Quizás fue el destino. Quizás la suerte o el universo queriendo subsistir sin esa bestia suelta. Pero la empresa de construcción creada por mi padre iba a servir como tumba final para ese vampiro.
Volvimos a encadenarlo y arrojamos sobre su tumba un enorme y pesado bulldog, luego cubrimos todo el sector con toneladas de concreto. Hasta el día de hoy es un enigma donde quedó enterrada su cabeza, que fue separada del resto del cuerpo, enigma el cual ya no importa.
Odisea ardió en un fuego que consumía todo bajo una impetuosa tormenta de truenos y rayos de proporciones bíblicas y extraña belleza, hasta convertirse completamente en cenizas. Cenizas que volaban hacia el cielo al igual que los del cuaderno de tapa roja y que siempre guardarán el secreto de su historia. Cenizas que marcaron el final del camino para su maldición.
F I N
© Claudio Alejandro Castro
