Sombras de Marte
Sombras de Marte
Los primeros colonizadores fueron los androides quienes se encargaron de la etapa más sucia y pesada. Una vez terminada esa parte se sumaron cientos de humanos, quienes junto a ellos continuaron las tareas hasta lograr terminar con el primer hábitat espacial y años después los hábitats, como bacterias en una comida, fueron multiplicándose por el suelo marciano. Todo esto sucedió mientras en nuestro planeta, debido al creciente gasto energético producto del enorme incremento de la población mundial y luego de un debate de ideas al respecto, se impuso la de crear una Luna artificial que ayude en las noches a iluminar las inmensas ciudades, pero, lamentablemente, nadie tuvo en cuenta de que la gravedad terrestre no estaba preparada para soportar dos satélites y como consecuencia de haberse opuesto a las leyes del universo, los inevitables cambios climáticos de los siguientes años, terminaron eliminando del suelo terrestre a la mayor parte de los humanos y animales. Marte pasó a ser la nueva madre Tierra y un idioma único fue creado buscando una mejor comunicación universal. Esto ocurrió hace más de mil años.
El niño de aproximadamente doce años en cierta forma sentía como su corazón latía más acelerado mientras una sensación de ahogo le oprimía por completo el pecho –Alan. No temas, este Biotraje espacial tiene la particularidad de poder adaptarse a tu tamaño… - Dijo su padre leyendo el miedo en los ojos de su hijo - …cuenta con un sistema de propulsores que te permitirán volar y con la potencia suficiente para poder cruzar largas distancias en poco tiempo, también puede soportar tanto la alta temperatura como la más fría y extrema del planeta y su batería se carga todo el tiempo mediante micro células que absorben rayos solares por lo que la vuelven ilimitada.
Tiene todo lo necesario para evitar que falle mientras te encuentres sobre la superficie marciana. Lo usarás a diario para poder moverte fuera de las paredes del laboratorio. –
Eva ubicada a pocos metros intentando también llevar calma en el niño enseñaba una amplia sonrisa en su rostro.
-Haremos un pequeño paseo… – dijo mientras se introducía dentro de otro Biotraje metálico que traía dos líneas amarillas dibujadas en forma vertical -…probaremos las comunicaciones y luego volveremos al laboratorio.- El niño se encontraba más calmado al ver a su padre y a Eva tan tranquilos.- Relájate y disfruta que yo al principio manejaré vía remota los movimientos del Biotraje hasta que puedas adaptarte a su uso.- Terminó diciendo antes de abrir las compuertas que comunicaban con el exterior.
Afuera en esos momentos era una noche sin lunas ni estrellas parpadeantes en el horizonte, negra como asfalto de carretera. Los vientos reinantes eran fríos y fuertes pero sin sonido alguno. Las líneas de sus trajes se encendieron y en la oscuridad planetaria se parecían a dos diminutas balizas en el mar.
–Alan.- Dijo el padre quien se ubicaba a su izquierda.
-Sí, padre.- Respondió el niño.
-Los guantes son táctiles por lo que puedes introducir órdenes en la pantalla azul que tienes ubicada sobre tu brazo izquierdo.
Utilizando esos guantes necesito que enciendas tus propulsores.-
Alan obedeciendo abrió el panel de controles y conectó sus propulsores permitiendo que poco a poco comience a elevarse dejando atrás el suelo árido y pedregoso de la superficie. El padre hizo lo mismo y agregó a su panel a su hijo permitiendo de esa manera el control de vuelo y navegación de ambos Biotrajes.
Dejaron rápidamente el laboratorio-casa donde vivían los tres integrantes de la familia alejados de los hábitats humanos y se adentraron en el cielo nocturno de Marte.
-¿Hacia dónde nos dirigimos?- Luego de un tiempo de vuelo preguntó Alan con curiosidad.
-En las próximas horas nos azotará una tormenta global de polvo pero igualmente tendremos tiempo de hacer unas observaciones y regresar para antes de que llegue. El sitio donde las efectuaremos será en la cúspide del enorme y colosal volcán llamado monte Olimpo. –
-Pero no podremos encontrarlo dentro de esta oscuridad absoluta.- Agregó Alan.
-Los Biotrajes se encargaran de hacerlo.- Respondió su padre.
Luces que no ciegan de algunos domos por momentos los iluminaron mientras volaban sobre ellos. Al cabo de un tiempo arribaron a su destino. La cúspide del volcán más alto de todo Marte estaba ubicada bajo sus pies. Para ellos ya no era extraño sentir el viento fuerte pero no escuchar su rugido, ni la falta de pájaros en vuelo cortando el horizonte del atardecer. Los románticos perderían la cordura en paisajes sin perfumes en el aire, tan vacíos de las bellezas de la tierra y tan falto de un poema sin palabras que existe solo en nuestro mundo, como el de una ola mojando tus pies luego de romper contra la arena virgen de una playa.
-Primero fue la Luna...-Dijo su padre mirando hacia el cielo completamente negro mientras con su guante táctil ingresaba órdenes en la pantalla de su brazo-…y más tarde Marte. –
Una especie de muro cuadrado de luz se abrió frente a ellos. Un planeta inmóvil con paisajes color azul y blanco y un pequeño satélite gris natural, cercano a otro artificial más pequeño, que lo rondaban, estaban ubicados hacia el centro de la imagen.
-¡Es la Tierra padre!- Exclamó sorprendido y maravillado Alan interrumpiendo el relato.
-Pero la única vida inteligente…- continuó hablando su padre sin molestarse-…que en la antigüedad esperábamos descubrir fuera de nuestro mundo, terminamos siendo nosotros mismos.
Si, hijo mío, es la Tierra. En estos tiempos y debido a la despiadada influencia de la luna artificial, un lugar completamente inhóspito el cual ya no nos pertenece. Pero quizás cuando podamos regresar hayamos aprendido y seamos una evolución como sociedad de esos hombres quienes, en el pasado, durante siglos y siglos hicieron todo lo posible por destruirla, incluso, contra todos los pronósticos en contra, de crear una Luna artificial solo por demostrar que podían dominar a la naturaleza y al universo mismo.- suspiró en lamento.
Mirándolo fijo a los ojos Alan dijo –Padre, siendo el científico más importante de todo el planeta no me habrías traído hasta aquí sin tener al menos buenas noticias.-
-Es cierto… - Respondió el padre mientras bajaba la mirada enseñando una sonrisa contagiosa - …luego de una prolongada investigación, logré desarrollar genéticamente unos hongos que llevan unas esporas invasoras las cuales serán resistentes al fuego o a las duras inclemencias del tiempo y mediante su ayuda, en unos 10 años podremos revertir el daño que le causan al aire las plantas logrando de esta manera que dejen de ser nocivas para la vida humana, incluso se volverán una nueva especie de algas en el mar. De esta manera, tendremos los terrestres la posibilidad de repoblar nuestro planeta de origen. –
-Marcianos…- Dijo Alan corrigiendo.
-Tienes razón hijo, seremos Marcianos estableciéndose en un viejo Planeta.- Padre e hijo rieron por un rato.
Acercó aun más la imagen conectándose a través de un telescopio espacial en desuso que órbita la Tierra. Claramente podían observarse cientos de vehículos herrumbrados y abandonados en las calles, ciudades desiertas y enormes estructuras del hombre completamente cubiertas de vegetación salvaje. Algo de una espectacular belleza dentro de ese viejo mundo.
Sin despegar su mirada de la pantalla de luz, el padre dijo con un tono de melancolía en la voz y algunas lágrimas de orgullo en los ojos -Ícaro, una de las figuras de la mitología Griega, fue el primero que con suma valentía, cumplió el sueño de todo hombre de poder volar y terminó pagando con su vida por el atrevimiento en haber desafiado a la naturaleza humana. Por eso tengo todas las esperanzas en poder realizar este sueño de la humanidad en conjunto y como Ícaro, quien entendió que todo sacrificio tiene un precio, haber dedicado mi vida entera para lograr una oportunidad de retorno a la Tierra.-
El Biotraje del padre cambia a un color rojo, sus ojos cafés buscan con la mirada la pantalla de su brazo encontrando un mensaje intermitente que anuncia la palabra “Peligro”. Sin dudarlo actúa rápidamente y tomando con fuerza a su hijo lo lanza lejos de su presencia. Alan totalmente sorprendido y asustado por la acción del padre, se encuentra moviendo sus brazos y piernas mientras inevitablemente cae al vacío desde los 22 kilómetros de altura que lo separan del suelo.
-¡Enciende tus propulsores hijo!- El mensaje desesperado del padre hace que Alan utilizando el guante táctil de inicio a sus propulsores, las coordenadas de regreso hacia la casa-laboratorio aparecen en la pantalla. – ¿Qué está ocurriendo?- Pregunta Alan.
-Algo que no me esperaba hijo…- Responde el padre, su voz suena algo agitada -… tuve una visita el día de hoy y por lo que deduzco mi traje fue saboteado, no todas las personas en este planeta añoran el regreso a la Tierra y por cierto hijo. Nunca creas en todo lo que ves, este planeta y sus sombras, engañan todo el tiempo los buenos sentimientos de las personas…- Un fuerte ruido interrumpe la comunicación, señal de que la inmensa tormenta de polvo ha llegado. Alan realiza varios intentos pero no logra poder cambiar su rumbo de navegación. Esa fue la última noche que vio con vida a su padre.
Anunciando la llegada de un vídeo-llamado, la palma de mi mano derecha se ilumina varias veces. Al contestar se forma una esfera liquida color gris que envuelve toda mi cabeza. La proyección holográfica del oficial de alto rango aparece. Me indica que han llegado noticias sobre la desaparición de unos androides en la zona donde trabajan los clones y que, además, tiene un mensaje personal para mí. Calculando que la mafia tiene algo que ver en todo esto, deslizo los dedos sobre mi palma y elijo “crédito bancario”, pago la cuenta del Bar apoyando mi mano sobre la barra y luego me dirijo presuroso hacia mi automóvil, necesito un poco de cierta privacidad para poder recibir los mensajes.
Ciudades desperdigadas a lo largo del planeta se encuentran cubiertas bajo gigantescos domos transparentes del tamaño de cinco estadios de fútbol (incluso pueden ser vistas desde el espacio). A kilómetros de esta ciudad subterránea, ejércitos de clones esclavizados trabajan día y noche para poder mantener activas las miles de células nucleares necesarias para brindar la suficiente electricidad para que todo funcione. Un panorama de polvo, viento y metal predominan en este planeta.
Los vicios de la tierra se han trasladado a Marte. Drogas sintéticas, armas y prostitución continúan siendo el mejor negocio de las mafias. Una de ellas, de origen oriental, es la que maneja toda la distribución a nivel planetario y su jefe Taekwo, temiendo la pérdida de poder, se opone al regreso de los humanos a la Tierra. Es de quien sospecho haya estado implicado en la desaparición de mi padre, hace más de 20 años.
Mientras me acerco a mi auto pronuncio la palabra “Llave”, esto hace que en mi palma se active la función y luego apoyándola sobre el vidrio de la puerta del vehículo me permita abrirlo. La parte externa se ilumina en un color verde y una voz femenina cortésmente me saluda antes de indicarme la hora y la temperatura. Ingreso al interior y cambio a función de llamada para poder continuar enterándome de las últimas noticias. Todo el vidrio del parabrisas delantero servirá como monitor gigante aunque, desde afuera, solo vean a un hombre sentado dentro del automóvil.
Cinco minutos duró la conversación con el oficial. La federación como el detective que soy, resuelve entregarme la investigación del caso y me pide absoluto silencio, nadie debe saber nada de lo ocurrido. Justo en ese momento las luces en mi mano anuncian otro vídeo llamado entrante y para mi sorpresa, me encuentro a quien no esperaba nunca ver. Taekwo, el oriental jefe de la mafia más poderosa del planeta sentado en un fino sillón de cuero blanco es quien habla.
-Estas buscando a la persona equivocada…- dice -…no tuve nada que ver en el pasado con la desaparición de tu padre y tampoco con la de estos androides. Un “No Registrado” que trabajaba para mí es quien, a mis espaldas, está detrás de todo esto y ahora debes disculparme, pero debo prepararme para su llegada y la de su ejército. - El vídeo llamado se corta y sus palabras suman más dudas a mi investigación.
No es raro imaginar que sus informantes deben ser funcionarios poderosos y de esa manera, Taekwo se haya enterado mucho antes que yo de quien era el detective a cargo. Lo mejor será restarle importancia a ese tema. Quizás, aunque no sea lo apropiado, de esta manera obtenga un trago de justicia por lo de mi padre y sin tener algo que ver en este ajuste de cuentas mafioso. Efectúo una última comunicación antes de ponerme en marcha hacia el complejo donde habitan los clones. Me presento ante ellos como el detective que desarrollará la investigación y les solicito su contribución para intentar esclarecer el caso además de absoluta discreción.
Debo salir de los barrios bajos. Frente a un callejón entre edificios gigantes construidos en piedra roja, una prostituta con piernas metálicas pelea con otra por un cliente y un policía androide llevando un bastón eléctrico transparente analiza el momento para intervenir. A pocos metros, una persona trayendo un Drone conectado a su cerebro mediante cables neuronales a manera de reemplazo de sus ojos ciegos, predica a los gritos sobre el apocalipsis pero comparado con este mundo sus palabras suenan más a un lugar de veraneo. En lo alto, un tren ultra rápido sin pasajeros ni conductores cruza levitando sobre vías magnéticas. Manejo a través de la carretera 53 que a esa hora de la madrugada se encuentra vacía y apenas iluminada, todas las vías de comunicación entre las ciudades están ubicadas bajo tierra. Es bastante difícil para el tráfico diario poder circular sobre la superficie del planeta con las continuas tormentas de polvo y viento que azotan todo el planeta.
Cerca de las carreteras se encuentran plantíos de vegetales los cuales, mediante el uso de tecnología avanzada, crecen sin necesidad de tierra imitando a la perfección la naturaleza terrestre. Por donde mires la mayoría de estas creaciones llevan la firma de mi padre.
Al llegar me recibe una especie de monitor flotante amarillo de forma redonda y sin rostro quien se acredita como el operador de seguridad de guardia, ningún ser humano trabaja a esa hora.
Dentro del ascensor el indicador muestra los niveles que vamos descendiendo, se detiene en el numero 100. El operador amablemente responde mis preguntas y me va explicando cómo funcionan las diferentes áreas del complejo. Una línea ubicada en el centro de la pantalla se mueve y gira cambiando sus luces de colores cada vez que pronuncia una palabra. Accedemos a la sala de vigilancia y luego de dejarme en soledad, comienzo a revisar sus archivos. Las grabaciones de las diferentes cámaras solo muestran desde distintos ángulos a una persona quien vestida con una túnica rara que cubre todo su cuerpo, ingresa al complejo y una vez dentro imparte órdenes a un ejército de miles de androides y todos ellos responden automáticamente a su mando, incluso los que estaban de custodia. Los escáneres instalados en la planta chequean una y otra vez la imagen pero no dan con ninguna identidad del misterioso sujeto. Extraño, en este mundo todos los habitantes somos monitoreados constantemente mediante un chip instalado en nuestra mano. No queda otra que asignar ese raro evento a un “No Registrado” y los únicos que por ahora llenan ese formulario de sospechosos son los clones ¿Pero quién podría salirse de un complejo tan altamente custodiado sin hasta ahora haberse reportado su ausencia?
Mientras escribo en la terminal buscando acceder a su computadora madre las teclas se van iluminando en un color azul. No encuentro reportes de sucesos que hablen sobre algún clon desaparecido ni de algún escape por parte de uno de ellos. Aparentemente todo está bien, incluso encuentro periódicas visitas de control al establecimiento que certifican sus medidas de seguridad. Cuando estoy por retirarme creyendo que no hallaría ninguna pista que aporte algo, noto un archivo entre todas las copias de respaldo con el nombre “Cámara de seguridad 13” pero lo llamativo es que en el menú no encuentro ninguna disponible con ese número. Lo grabo en el temporal de mi mano, mas tarde accederé para poder revisarlo. Tal vez no sea nada pero por el momento me sirve para intentar averiguar algo más.
Todo indica que Taekwo tenía razón, un “No Registrado” es quien comanda a los androides rebeldes. Por lo tanto deberé buscar pistas en otra parte.
¿Pero dónde? ¿Quién usaría tecnología para construir clones sabiendo que no cuenta con ningún permiso gubernamental?
Abandono el complejo, lo primero que necesito es averiguar de qué manera el “No Registrado” logra dominar a los androides.
Mientras manejo mi vehículo abro el archivo temporal y accedo al de la cámara numero 13. Freno el automóvil en mitad de la calle con sorpresa en mi rostro cuando el sistema logra desencriptar la carpeta y aparecen las primeras imágenes.
La teoría era cierta, fue ocultado con la intención de que no se pueda acceder a su contenido. Molesto por mi frenada el conductor de un auto me rebasa mientras me insulta.
Tengo que actuar rápido, si las palabras de Taekwo son ciertas una guerra se avecina y para hacerlo, decido emprender un largo viaje.
Vuelvo al camino. Las ciudades subterráneas son bastante frías y debes andar abrigado por las noches. Por más que la atmósfera tuviera un aire respirable nuestros pulmones, debido al gélido viento nocturno producto de las bajas temperaturas planetarias, se congelarían en tan solo cuestión de segundos. Vida o muerte, en este árido planeta entre tonos rojos y amarillos se parece a lo mismo. Trabajas duro sabiendo que ningún boleto servirá para visitar alguna isla paradisíaca del Caribe.
Las cúpulas subterráneas tienen instaladas en lo alto pantallas que reflejan cielos de una noche con estrellas y fases de las lunas terrestres o, en el día, tienes un sol pleno con algunas nubes muy delgadas parecidas a las llamadas “cirros”, las que se ven muy en lo alto del día marciano. Un intento por mantener la cordura dentro de este perpetuo encierro. Alguien pide monedas en esta parte de la sórdida ciudad. En el futuro también se pasa hambre y en todo momento, la muerte mediante la desesperación, intenta estrangular la vida.
Busco darle una mirada a la luna llena que se presenta en ese momento y noto algo pequeño que interrumpe su imagen. Algo que se desplaza en el cielo nocturno. Sin darle importancia continúo manejando y no fue hasta dos calles después, al mirar por el espejo retrovisor, cuando me doy cuenta de que algo en el aire brilla entre las luces de los faroles y aparentemente me seguía a una cierta distancia.
Me detengo en una esquina y accedo a la red de cámaras policíacas de la ciudad y en ese momento lo veo. Un aparato volador detenido en el aire aguarda expectante. Piso el acelerador a fondo, tengo una idea de cómo tener una mejor visión y para ello debo acceder a los túneles del centro. Mediante sus cámaras lo observo también ingresar al túnel por detrás de mí. Lo que aquí llamamos un vigía vuela y me persigue. Nadie espera que actúe y la alta velocidad que traigo no le dará suficiente tiempo para maniobra alguna. Decido dar un giro sin desacelerar el automóvil y sacando mi brazo izquierdo por la ventanilla apunto y gatillo dos veces. El vigía se estrella contra el piso y se incendia, me acerco y utilizando mi mano en un movimiento de derecha a izquierda lo escaneo. Hay más jugadores de los que pensaba participando de esta partida de póker y al parecer bastante interesados en conocer mis movimientos.
Abandono el túnel y me dirijo hacia el borde, una especie de frontera donde debes informar a las autoridades el motivo por el cual quieres intentar morir en el exterior y luego, firmar formularios digitales los cuales los desligan de cualquier tipo de responsabilidad por si nunca regresas de tu paseo. Nadie viaja por las noches, las posibilidades de que tengas una falla en el motor o que te atrape una tormenta de polvo y mueras congelado antes de que la ayuda llegue, son de mil a una pero no poseo tiempo para evaluar mis alternativas.
Mientras aguardo a que el androide me atienda saco mi placa policíaca y la observo detenidamente. Pienso en mi padre y en que diría si se enterara de la falta de mi promesa de pequeño. - Cuando cumplas 16 años y de acuerdo a la ley te consideren adulto y te trasladen a las dependencias donde te implantarán cerebralmente tu carrera universitaria. Por favor, opta por la de científico. Quiero que tú continúes con todos mis trabajos de investigación. -
Me invaden cientos de preguntas. Los ciudadanos comunes estuvieron siempre obligados a entregar su ADN para la fabricación de clones que morirán en lo profundo de este mundo y desde su inicio, estos clones no poseen memoria anterior buscando, de esa manera, evitar recuerdos que despierten emociones o interrumpan su trabajo diario y ante la menor respuesta emocional inmediatamente son llevados a una sala crematoria donde terminan con su vida ¿Qué puedo hacer por ellos si la ley tiránica de la Federación exige que sea así? Nada, sería suicida intentar cambiarla. Pero si este “No Registrado” manipula tecnología que domina a los androides entonces significa que es mucho más avanzado que el resto de todos ellos. Entonces ¿Quién es su dueño y cómo consiguió un ADN tan desarrollado violando para eso todos los protocolos?
¿Podría tener esto algo de relación con el trabajo de mi padre y su desaparición o es un simple accidente del destino? Sea cual sea la respuesta, la investigación deberé continuarla haciendo una visita a mi pasado.
El androide de seguridad todo pintado de un tono amarillo no posee piernas y flota en el aire acercándose hacia mí. Pide los papeles y solicita le informe el motivo de mi viaje. Volteo la mirada y digo -Visitar a mi madre.-
-¿Piensa en la posibilidad de que no pueda regresar?- Pregunta y creo notar una leve sonrisa sarcástica en su rostro cibernético imaginando que mi cara se llenará de terror en cuanto me diga las probabilidades. – Lo siento…-agrega viendo lo serio de mi rostro -...pero es mi deber preguntar y aconsejar a la gente que de la vuelta y regrese.-
-Gracias por el consejo.-Respondo mientras subo la ventanilla del automóvil.
-Sólo cumplo con mi programación, por favor llene una encuesta de cómo fue atendido.- Termina diciendo.
Mientras acelero lo saludo cerrando cuatro de los dedos de mi mano derecha y dejando solamente levantado el del medio.
La plataforma asciende y me deja sobre la superficie. Los campos magnéticos existentes en el planeta permiten que aquí podamos hacer realidad el sueño de un auto volador. Un propulsor trasero me da la velocidad necesaria para recorrer la distancia que me separa de mi destino.
Por muchos kilómetros no veré un ser vivo a la redonda, solo enormes bestias metálicas descansando en manadas con formas parecidas a las de un perro llamados “Creadores” los cuales se utilizan para extraer minerales y para grandes excavaciones que generen nuevos domos. La atmósfera de Marte es tan silenciosa que hasta la muerte misma se asustaría al darse cuenta que su guadaña no emite ruido alguno. El fuego solar del amanecer comienza a surgir bendiciendo las sombras espectrales de la noche antes de aniquilarlas y aun me faltan varias horas detrás del volante. Tomo por una pendiente que tiene como atractivo innumerables corrientes de arena rojiza las cuales reemplazan a las tempestuosas de un mar terrestre. Este planeta se parece a una enorme prisión y no sacará nunca lo mejor de nosotros.
Cruzo cerca de colosales ruinas de domos antiguos, la mayoría de sus cristales se encuentran quebrados al medio. Huellas ancestrales de las primeras etapas de colonización completamente abandonadas y polvorientas.
Más al sur se encuentran cientos de geiseres que tienen impresionantes y atractivas erupciones naturales de chorros silenciosos de gas, arena y polvo que se desplazan a 160 kilómetros por hora las cuales, incluso, se pueden apreciar desde el espacio. Un poco de belleza dentro de este caos.
El navegador del automóvil mediante un sonido me indica que estoy próximo a la casa-laboratorio donde vivía durante mi infancia. La tierra olvidada así la llaman a esta parte de la región.
Luego de hacer apertura de la cerradura mediante la función de mi mano. La puerta del garaje se abre y lo primero que hago al bajar es poner a cargar las baterías de mi automóvil. Se puede ver un paisaje completamente desolador desde las ventanas, algo que quizás ayudó a que ese día mi madre tomase esa drástica decisión. Si estuviéramos en la Tierra esta vista seria reemplazada por la de una cabaña frente al mar. El paso del tiempo se nota bastante sobre los muebles de la casa. Así de solitario era mi regreso al hogar. Tomo un elevador para poder descender al cuarto nivel y luego de varias puertas llego al lugar donde se encuentra ubicado el laboratorio de paredes blancas que utilizaba mi padre cuando era niño.
Paso la mano para quitar el polvo depositado sobre el tablero de mandos y pronuncio “Encendido”, esto hace que los generadores, alimentados por los paneles solares que cubren todo el exterior de la casa, se pongan en funcionamiento buscando iluminar todo el laboratorio tan helado. A mis espaldas escucho una voz femenina bastante familiar quien me saluda. –Alan, cuánto tiempo sin verte.- Se acerca hacia mí y delicadamente con su mano acaricia mi mejilla.
-Hola Eva.- Respondo el saludo. A pesar de tantos años aun recuerdo a mí difunta madre. La mujer alta con cabello rubio y ojos cafés, vestida con un atuendo de tono gris me mira enseñando una sonrisa que embellece todo el ambiente.
-Han pasado muchos años desde tu partida…- Dice mientras se aleja un poco y se detiene a un lado del tablero. Una falla en las ondas tridimensionales genera que vuelva a repetirse el último instante. Ella nuevamente aparece a mi lado y camina hasta detenerse en el mismo lugar del tablero -….te fuiste hecho casi un niño y regresas aquí como todo un adulto. Creo saber que fue lo que te trajo.-
-Necesito de tu ayuda para poder resolver un enigma.- Mi rostro se va endureciendo.
-Estas cambiando los hechos y el tiempo…- Responde.
Sin prestarle atención a su comentario descargo el archivo encontrado en la central de monitoreo deslizando mi mano por encima del tablero de mando. Aparece en pantalla la imagen que estaba oculta. El hombre que atacó el complejo utiliza para dominar a los androides una pantalla azul en su brazo idéntica a la instalada en los Biotrajes de mi padre.
-Según recuerdo mi padre te había conectado a la red central, puedes entrar y salir de cualquier computadora del planeta sin ser detectada. Como una especie de fantasma en línea. Necesito ver su rostro.- Mientras hablo con mi dedo índice señalo hacia la pantalla mientras mantengo una mirada fría.
-Puede que no sea lo que esperas ¿Igual quieres verlo?- Su pregunta en ese momento me hace dudar un poco, pero necesito saber la verdad. Quizás me traiciona la ilusión de que sea mi padre quien aparezca como resultado. Con mi cabeza asiento en silencio.
Sus ojos se iluminan emitiendo algunos destellos intermitentes. Otra vez se abre un muro cuadrado de luz enseñando el momento en que el “No Registrado” cruza la puerta principal del complejo, algunos guardias androides que tenían en su cuerpo colores negros y azules y el rostro espejado lo escoltan. Minutos antes fueron hackeados por el sujeto. Congela la imagen abriendo su mano y moviendo dos dedos amplia la zona del rostro hasta finalmente develar el misterio. Mis ojos no daban crédito a lo que veían. Sólo atine a dar un paso hacia atrás mientras mi semblante se desencajaba por la sorpresa.
-No soy el único fantasma aquí.- Dijo Eva.
-¿A qué te refieres?- Interrumpí.
La imagen dentro del cuadrado giraba de lado a lado pero no cabía la menor duda, el rostro que veía era igual al mío y a cada movimiento menos comprendía lo que estaba sucediendo. “No creas en todo lo que ves…” con la mirada perdida en el suelo recordé en ese momento las palabras que pronunció mi padre en nuestro último encuentro y tenía toda la razón. Si realmente estaba ahí ¿Entonces era todo esto un sueño?
-No te asustes…- agrega Eva intentando tranquilizarme -…tu padre creía en la oportunidad de unir los dos mundos. El clon y el humano para que convivan pacíficamente, pero en este planeta con una especie dominante sobre la otra que los explota hasta morir eso sería imposible.-
-¿Quién es ese sujeto?- La duda por saber quemaba mis entrañas.
-Eres realmente tú...- Respondió rápidamente y agregó -…te volviste el científico que tu padre anhelaba y destruiste toda comunicación con el exterior logrando de esa manera de que nadie pueda saber hacia dónde te dirigías, antes de ponerte en camino hacia la Tierra. Detecto un poco de rencor, quizás eso en este momento influya a que la pesadilla sea interminable. Suelta el pasado y entonces abandonarás todos estos malos sueños.-
No he visto a mi padre en más de 30 años y puede que haya creído que todo lo que me haya dicho cuando niño era pura fantasía. Pero pude comprobar que todo era cierto, incluso, la última creación suya, la que me permitió poder visitar el exterior. Mientras abandono el modo inactivo todo se vuelve una vorágine de voces mezcladas. La pesadilla en la cual estaba sumergido momentos antes desaparece junto a ellas.
Apenas me muevo también se enciende el modo grabación del Drone utilizado para respaldo de observaciones, debe dejarse registro de todo lo que suceda durante las investigaciones. Cómo diría mi padre. La función de un científico es la de ver y aprender. Porque no todo está inventado y aún se puede mejorar.
Toqué Tierra hace largos años. Mi padre lanzó los misiles que llevaban las esporas en su interior el mismo día de su desaparición. La idea principal era la de destruir la luna artificial que fue la que comenzó la catástrofe terráquea y luego encargarse de cambiar la atmósfera volviéndola nuevamente respirable. El viaje hacia el monte Olimpo de esa noche, el más alto de todo Marte y del universo conocido, era en realidad para poder tener una mejor señal y utilizar la gran tormenta de polvo, que azotó todo el planeta durante 6 meses, como una pantalla para que nadie pueda detectar su ambicioso plan. No era donde lo importante sino cuándo y el cuándo se presentó en una oportunidad única ese día. Luego con ayuda de mi Biotraje pude escapar de la peligrosa atmósfera Marciana. La mejor manera de honrar su memoria no era por medio de una venganza influenciada en el rencor, sino en cumplir su sueño que comenzó creando una especie de hijo artificial quien como un virus insertado en las sombras tecnológicas de Marte pueda terminar con su trabajo. Un enorme satélite construido por mi padre escondía un gran secreto en su interior. Una nave capaz de poder efectuar el viaje hacia la Tierra y además, el viejo prototipo que se utilizó para fabricar clones el cual había quedado olvidado entre las ruinas de la primera etapa de colonización planetaria. En el camino destruí el gran telescopio y los últimos satélites que giraban en torno a la Tierra, no quería que nadie tenga la oportunidad de averiguar dónde nos encontrábamos.
Miré al cielo que se presentaba sobre la cabina de observación de la nave antes de comenzar a reportar cual sería mi trabajo del día. Un sol grande que brilla para todos parecía saludar mientras los últimos pedazos de la luna artificial, dando un espectáculo de luces y fuego, continuaban cayendo atraídos por la gravedad de la Tierra.
-Si tu padre te hubiera dejado la llave para salvar millones de vidas ¿La usarías?- Recordé las palabras de Eva justo antes de que un haz de luz comenzara a encenderse y traiga su imagen tridimensional a mi presencia.
-¿Interrumpo?- Preguntó mientras sonreía.
-Aún no comencé.- Respondí cortésmente también sonriendo.
-Los niños de las incubadoras pronto despertaran…-dice-…tenemos mucho ADN para continuar fabricando diariamente más ciudadanos terrestres y recomponer especies de aves y animales extinguidas. Los vigías de exploración enviados a los 4 puntos cardinales del planeta han regresado con noticias más que buenas. Las lecturas demuestran que los niveles del aire volvieron a ser completamente respirables ¿A pesar de la distancia aún extrañas Marte?-
- No, no lo hago.- Respondí mientras se cargaba mi imagen al interior del Biotraje. Mi madre no había resultado ser el único ser tridimensional con inteligencia avanzada diseñado por mi padre. Continúe hablando - Debo admitir que él tenía toda la razón. Habíamos perdido todo, nuestro mundo, el arte y la belleza de un esplendido amanecer por el capricho de unos pocos a los cuales no les importaban los demás y mucho menos la suerte de nuestro planeta madre. Pero no permitiremos que el tiempo del futuro se reduzca al polvo de Marte. Hoy tenemos la llave para fundar una nueva sociedad. Quizás más justa y equitativa para los clones que serán los humanos del mañana. – Terminé diciendo y el Drone vigía apaga su modo observación para luego ubicarse sobre mi hombro izquierdo. Me detuve ante la puerta que daba al exterior de la nave y usando el guante táctil inicié los propulsores, esta vez Ícaro llegará mucho más lejos. El ruido del mar podía claramente escucharse a través de las paredes metálicas de la nave. Eva me habla a través del comunicador.
-Aún no tenemos todas las vacunas necesarias para reforzar el sistema inmunológico humano. Pero es un momento importante. Gracias al Biotraje donde se guarda todo el legado de ideas y creaciones de tu padre que te ayudaron a volverte el científico que siempre quiso que seas y después de más de mil años, alguien sin sombras, caminará por la Tierra. Que tengas mucha suerte hijo mío.-
Quien lo diría, la evolución creará familias distintas a como las imaginaban hace tanto tiempo y ella y los clones, después de todo, eran mi familia.
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